El polígono industrial de Granadilla

21/7/1998

El polígono industrial de Granadilla es uno más de los muchos que tiene la isla de Tenerife. Se basa su idea en la creencia de que las cosas nacen solas, una vez que se tiene la infraestructura necesaria. Así, el cabildo cree que ampliando el aeropuerto lo suficiente, podrá tener un tráfico de 14 millones de pasajeros. Los ayuntamientos turísticos piensan que aumentando el número de camas, a expensas del paisaje, van a recibir más turistas. Pues bien, en Granadilla se han creído (al igual que pasó en su momento en Güímar, la Orotava, etc..) que aumentando el espacio para crear industrias, estas aparecen como por arte de magia.

Todo esto es evidentemente un cuento chino. Los primeros que se instalaron, antes de comenzar la obra del polígono y sin pedir siquiera la autorización pertinente, fueron los de Unelco. Construyeron la "macrocentral" térmica de Granadilla, con grupos que funcionan con carbón, y un muelle a su lado, destruyendo una costa de gran interés. Al otro extremo de los terrenos del futuro polígono está el Iter, una institución dedicada a la investigación de energías renovables que incluye proyectos de investigación de otros países y es ignorado por la gran mayoría de los tinerfeños, que sólo se fijan en los aerogeneradores que lo rodean.

Entre el Iter y la Unelco, que representan los dos extremos de cómo se deben hacer las cosas, se extiende el ya casi terminado polígono industrial. Decenas de calles amplias, aplanando de la seca pero interesante vegetación del lugar, para dar paso a solares que en mucho tiempo puede que se queden libres. Mientras tanto, las grandes avenidas se irán estropeando, resultando cada vez más inútiles, conforme pase el tiempo.

El glorioso proyecto incluye puentes grandiosos sobre los enlaces de la autopista, firmados por arquitectos conocidos y que encarecen el presupuesto de mala manera. Uno de ellos, en forma de vela, trajo de cabeza al tráfico de la autopista durante meses, siendo además una obra fea y de pésimo gusto. Para colmo, pretenden hacer un puerto industrial en la costa, con varios kilómetros de atraques

Cada vez son menos los espacios abiertos que quedan en Tenerife. Granadilla tenía en este tramo de costa un buen ejemplo, pero como siempre, el dinero que desaparece y la especulación son más importantes que el futuro del territorio. Algún día pagarán por lo que están haciendo.

Firmado:Bibi.

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