Los campos de golf también contaminan el cielo

Lunes, 26/4/99

El gobierno de Canarias se ha volcado en los últimos años en la construcción de campos de golf a todo pasto para, según aseguran los responsables autonómicos, mejorar la oferta de ocio de este destino turístico y atraer a un turismo de calidad que deje mayores rentas en nuestra tierra. ATAN se ha opuesto desde el principio a esta moderna modalidad de demagogia y de destrucción del paisaje, en la que hay grandes intereses económicos en juego de los propios gobernantes, ya que, a cada campo de golf va aparejada, cómo no, una nueva "oferta alojativa" (más camas turísticas y urbanizaciones) para albergar a los golfistas y a sus correspondientes pelotas (de golf).

Los campos de golf son posiblemente las instalaciones turísticas menos adecuadas que se pueden concebir para un lugar de clima seco como el sur de Tenerife. Como nos dijo un lugareño en cierta ocasión, "tocarle a un canario el agua es peor que mentarle a la madre". Efectivamente: mantener el verdor de la hierba de un campo de golf requiere una cantidad de agua tan grande que Canarias no se lo puede permitir bajo ningún concepto, aunque los golfistas fueran regalando billetes de 100 dólares a cada paso. El Golf del Sur, por ejemplo, consume entre 1.800.000 y 2.000.000 de litros de agua diarios, de los que el 60 por ciento proviene de pozos y galerías.

El insultante derroche de agua no es el único impacto negativo de estas instalaciones. Hay que contar además con la transformación del paisaje, que pierde por completo sus características originales; la destrucción del suelo, que pierde su valor agrícola, y la especulación, tal como pasó en el Barranco de Torres (municipio de Adeje, Tenerife). En ese lugar, donde se construye un campo, los terrenos (224 hectáreas de suelo rústico), fueron comprados por 336 millones de pesetas, es decir, a razón de 146,34 pesetas el metro cuadrado. Posteriormente, el ayuntamiento de Adeje recalificó los terrenos como suelo urbanizable, y así pasaron a valer 5.514 millones de pesetas. Entre los promotores de este campo de golf está el conocido constructor Manuel Hermoso Rojas, con su empresa MAHER, SA, individuo que a la sazón también preside el gobierno de Canarias.

Pero lo que es menos evidente, y menos conocido, es que los campos de golf también contaminan el cielo de Canarias. La calidad de nuestro firmamento ha sido reconocida a escala mundial, y ello ha posibilitado que contemos en La Palma y Tenerife con algunos de los telescopios más potentes del mundo para la investigación astronómica, que lleva a cabo el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Existe una ley de "calidad del cielo" (Ley 31/1988, de 31 de octubre, sobre protección de la Calidad Astronómica de los Observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias) que es despreciada, por regla general, por la Administración pública canaria, sobre todo por la Consejería de Política Territorial y los ayuntamientos, quienes no cumplen ni hacen cumplir esta normativa. Con esta ley se pretende que las urbanizaciones instalen sistemas de alumbrado que no "aclaren" el cielo por la noche. Para ello, exige a la Administración la solicitud de un informe técnico preceptivo al IAC en los expedientes de solicitud de licencia de obras y en la puesta en funcionamiento del alumbrado. Pero esto no se hace.

Las dos caras del golf...
(Pasa el ratón sobre la imágen)

En concreto, hemos conocido recientemente cómo el IAC se ha comunicado con la Dirección General de Urbanismo del Gobierno de Canarias para protestar por que la urbanización "Campo de Golf Las Américas" (municipio de Arona) no cumple la ley de calidad del cielo. El IAC informó desfavorablemente sobre el alumbrado de este campo de golf, y ha mencionado que no ha recibido el informe obligatorio del campo de golf de San Eugenio, situado también en la conurbación turística del Sur de Tenerife.

El incumplimiento de los preceptos legales por acción u omisión, que es la tónica de la Administración canaria en lo que se refiere al medio ambiente, está mermando de hecho la calidad astronómica de nuestras islas, causando pérdidas a los astrofísicos y, por supuesto, provocando un imperdonable derroche de energía eléctrica. En el campo de golf de Las Américas hay, según datos del IAC, un 49 por ciento de exceso de contaminación lumínica. Si se siguieran las recomendaciones de dicho centro investigador, se podrían ahorrar 80.878 Kw/hora cada año.

Hay que recordar que en Canarias, la electricidad se genera en centrales térmicas que queman fuel, contaminan la atmósfera y dañan la salud de todos los que respiramos esos humos. La energía eléctrica se genera y distribuye de forma monopolista por Unelco, que es uno de los grandes grupos de presión en el Gobierno de Canarias, y que no querrá bajo ningún concepto vender menos luz de la que vende ahora. Y es que la facturación es la facturación. Los pulmones de los ciudadanos son otra cosa más lejana e indeterminada.

Principal | Correo | Temas | Secciones | Servicios