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ATAN
Cae el turismo en Tenerife un 19% A finales de Julio se publicó la increíble noticia del descenso en un 19% del turismo en la isla de Tenerife durante el mes de mayo, con respecto al mismo mes del año 2003. La verdad es que no deja de sorprendernos cómo es posible que, en una isla donde el respeto hacia el medio ambiente es el principal motivo de ser de los habitantes y de actuar de la administración pública, puedan pasar estas cosas. No entendemos qué pretenden los turistas, o en qué hemos fallado. Sobre todo cuando viajamos por las autovías de la isla, perfectamente dimensionadas para nuestra población equilibrada, y todo lo que nos rodea es perfección. Ningún vertido de basura ni de escombros, barrancos perfectamente limpios y sin construcciones en los márgenes, casas al más puro estilo tradicional, acabadas y adaptadas perfectamente al entorno, huertas cultivadas, etc.
Tampoco será por lo correcto de nuestro urbanismo, también muy respetuoso con el medio, sin grandes infraestructuras, con los polígonos industriales justos y necesarios, dando ejemplo de limpieza y ordenación, sin ninguna construcción de bloques o sin pintar, y, sobre todo, manteniendo una planificación y una ordenación que hace que la volumetría se adapte siempre a las necesidades, sin impactar en el territorio. Ni por nuestras zonas turísticas, con sus abundantes playas naturales (La Vistas, Fañabé, Playa Jardín, Las Teresitas, El Duque, etc.), sin ningún vertido de aguas fecales, y con aguas cristalinas que invitan a disfrutar de ellas, sobre todo por la cantidad de espacio libre que tienen, debido a la óptima relación entre la capacidad de la costa y el número de camas construidas. No se habrán molestado por la amabilidad de nuestra isla, especialmente de los conductores de guaguas o de los trabajadores de muchos establecimientos, todos perfectamente formados, con varios idiomas y preparados para informar sobre cualquier aspecto de interés, como que el drago de Icod tiene millones de años, o que si el Teide explota, se hunden todas las islas. Además, la manera de conducir en la isla, respetando pasos de peatones, dándole preferencia siempre al transporte público y evitando aparcar sobre las aceras, no debería ser motivo de queja. Las instalaciones de ocio tampoco creemos que les hayan molestado mucho. En nuestros magníficos parques temáticos pueden reconocer las decenas de especies de loros endémicos de Tenerife que hay, u otros animales propios de la isla, como los cocodrilos, gorilas, águilas calvas o buitres leonados. Además, en las discotecas la amabilidad es reconocida en todo el mundo, y las peleas o actuaciones policiales se quedan en el continente.
Nos extraña que un turista tan culto como el que nos visita, capaz de gastarse los miles de euros que cuesta una semana en el sur, se sienta luego defraudado cuando le toca alguno de nuestros magníficos hoteles de gran lujo, a escasos metros de la costa (eso sí, siempre respetando unas distancias mínimas), con alimentos de primera calidad e instalaciones siempre renovadas. No creemos que se molesten con la gran calidad de nuestros espacios protegidos, un parque nacional con un sistema de control de visitas dimensionado, que, cuando hay nieve, es visitado ordenadamente por nuestra población, en un ejemplo de civismo y respeto hacia el medio. En cuanto al resto de zonas protegidas, todas son también una prueba del interés del residente, sin construcciones ilegales, con las carreteras y pistas justas, sin vertidos, sin talas, y administradas por políticos equilibrados y ejemplares. Tampoco se quejarán de nuestro patrimonio cultural, tan bien conservado. Por un lado, el prehistórico, con todos los yacimientos identificados, vallados y estudiados, para evitar el posible expolio (algo impensable, en cualquier caso, con una población tan respetuosa), y por otro el histórico, con viviendas conservadas por todas partes, que se respetan y se protegen con el beneplácito de sus convencidos propietarios. No hay que olvidar el legado que han dejado nuestros antepasados en toda la isla, por su respeto al medio natural y patrimonial, manteniendo todas las masas forestales intactas y los yacimientos prehistóricos sin tocar.
Resumiendo, nos parece que los turistas no tienen el respeto por nuestra isla que ésta merece. Parece mentira que tanta preocupación por parte de la población y los políticos para mantener un vergel de belleza sin par, dé estos frutos tan escasos. Evidentemente, no queda más remedio que resolver el problema mejorando la isla con nuevas infraestructuras. El aumento de vuelos en el aeropuerto del sur obliga a construir la segunda pista, el número creciente de barcos en el puerto de Santa Cruz obliga a construir los de Granadilla y Fonsalía. El aumento controlado de población y ofertas de trabajo en el sur obliga a crear el anillo insular, ensanchar las autopistas y crear nuevas líneas de alta tensión. Sólo así conseguiremos una isla definitivamente productiva, dimensionada, y, sobre todo, sostenible, que dependa de sus propios medios para su mantenimiento. |
7 de Julio de 2004
Turismo - Conozca el destrozo que ha provocado el turismo en nuestras islas, a través de la sección de turismo.Ir a... |