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ATAN
Las deficiencias de la estación de La Laguna Nuevamente tenemos que referirnos al tremendo empeoramiento del transporte público en Tenerife, aprovechando la noticia de la adjudicación del metro de Melchior, y unas obras que se están llevando a cabo en la estación de guaguas de La Laguna. Estas obras tiene que ver con la reposición del pavimento, sustituyendo el asfalto maltrecho por cemento. Evidentemente, nos parece una idea acertada, pero, en comparación con todo lo que vamos a exponer a continuación, no es más que una actuación mínima y nada prioritaria, por lo menos de cara al usuario. La estación se construyó hace más de 15 años, trasladando todas las líneas que, hasta aquél entonces, paraban en La Milagrosa. Las guaguas de Transmersa, La Esperanza Vimar y Titsa se trasladaron inmediatamente a las nuevas instalaciones, que también recibieron a las líneas que seguían para el Norte, como la 102, la 107 y la 108, que hasta el momento sólo paraban en la autopista.
Pues bien, nada más inaugurarse, ya había problemas de capacidad que ponían en duda los cálculos llevados a cabo por los autores. Las guaguas no cabían, y no había suficientes "muelles" para todas. Hoy, el problema de capacidad de la estación de La Laguna ha degenerado hasta un límite intolerable, en el que las guaguas deben aparcar sobre aceras asfaltadas adrede para ello, quitándole sitio a los peatones que, precisamente, quieren acceder a las mismas. Los alrededores de la estación son un cúmulo de guaguas en hilera, que no paran de entrar y salir. Y esto a pesar de que sólo quedan dos compañías de las nombradas anteriormente, y a la construcción del garaje de Guamasa, que se supone que ayudaría a paliar este problema, pero sólo ha servido para crear un tremendo impacto ambiental y acumular guaguas al igual que podría haberlo hecho si se hubiese construido en otro lugar. Además, también ha influido el cambio de guaguas pequeñas como las que había antes a las actuales articuladas, por lo menos en la mayoría de los servicios de las dos líneas que más frecuencia tienen en esta estación: la 014 y la 015. Esta necesidad de aparcar las guaguas en cualquier sitio y de tener que ir a "buscarlas" los chóferes después del "descanso" o del café empeora la calidad del servicio de cara al usuario, no sólo por la situación agobiante, sino por el tiempo que, a veces, se tarda en salir de la estación, que puede ser de 10 minutos, por la acumulación de guaguas "en cola", dejando aparcar o salir a las otras. La solución a este problema, irremediablemente, pasa por una alternativa de emplazamiento o por ampliar la estación. Un remedio podría ser la eliminación del tráfico de coches por la rotonda de San Benito, dejando todo el solar resultante para las guaguas. Si el Cabildo y Melchior apuestan por el transporte público, no tendrían mejor manera de demostrarlo. En cualquier caso, hay soluciones provisionales que no entendemos por qué no se llevan a cabo: las líneas 014 y 015 podrían estar centralizadas en Santa Cruz, y no en La Laguna, como ahora, con lo cual, se podría buscar un lugar más cómodo para "acumularlas", a diferencia de la estación de La Laguna, y que no parasen en ésta, sino sólo recogiesen a los pasajeros, para volver a bajar. Es más, aunque en Santa Cruz tampoco haya espacio, si la 014 y la 015 fuesen una sola línea circular, es decir, en un sentido subiría primero por la cuesta y luego bajaría por la autopista, y en el sentido contrario subiría por la autopista y bajaría por la cuesta, se resolvería este problema incluso centralizando el punto de partida en un lugar ajeno a los actuales extremos, como puede ser Los Majuelos, Taco o La Cuesta. Para colmo, se mejoraría notablemente el servicio, siendo posible hacer recorridos que hoy implican uno o más trasbordos. Otro problema de la estación de La Laguna es que, al llegar a la estación, los chóferes tienen la fea costumbre de dejar a los pasajeros en cualquier sitio, sin aparcar en un andén, debiendo a veces los viajeros cruzar por lugares por los que suelen circular vehículos. Es paradójico que, luego, la propia empresa coloque carteles que prohíben cruzar las dársenas y la zona de operatividad de las guaguas. Probablemente esto tenga relación también con la falta de capacidad de la estación, pero puede resolverse, por ejemplo, creando un punto único para descargar a los pasajeros, que siempre se mantenga vacío y que tenga una acera junto al vehículo, o bien obligándolos a dejar a los pasajeros en el andén correspondiente. En cuanto a las líneas que se mueven por la autopista, después de 10 años de peticiones por parte de diversos usuarios y de ATAN, decidieron separar la parada de las guaguas del norte que van en ese sentido de las que regresan a Santa Cruz. Encima, hubo una época que la 105 y la 109 (cuando existía: ver referencias al final) en sentido Santa Cruz, paraban en el lugar donde paran todas ahora, a diferencia de la 102, 107, 108 y 062, que lo hacían en otro sitio. El pasajero que quería bajar en una de esas líneas hacia Santa Cruz tenía que calcular penosamente el lugar en el que existía una mayor probabilidad de que pasase alguna de dichas guaguas. Actualmente, la parada que se ha habilitado para todas esas líneas suele estar ocupada por una guagua aparcada aprovechando el sitio, por la falta de espacio de la estación. Esto hace que, a veces, los conductores no vean a la gente que está esperando, y se marchen dejándolos en tierra. Se debería habilitar a una persona que informe de todas las líneas, o un servicio de información mediante un panel que indique cuáles son las siguientes líneas que van a ir saliendo, o por megafonía. Esto es especialmente importante para las líneas de paso, y para los que se encuentren en la sala de espera, dónde también debería haber un reloj. Actualmente, a pesar del frío, la lluvia y lo mal hecho que está hecho el "techo" de la estación, que deja pasar el agua, el pasajero debe esperar fuera, especialmente si la guagua no tiene horario, sino frecuencia, o para coger las que están de paso. Además, las personas encargadas de informar, a veces, atienden de manera maleducada e incluso incorrecta. Igualmente, en cada andén debería de haber un panel informativo, con el horario de las líneas que salen del mismo, para poder consultarlo en la proximidad de las guaguas, y no dentro de la estación, con el consiguiente riesgo de perder alguna salida. En cuanto a la fea costumbre de recoger a la gente después de arrancar o mover el vehículo, la estación de La Laguna es especialmente propicia. Con esta actitud, se retrasa el servicio, sobre todo si la línea tiene bastante frecuencia, pues un minuto o unos segundos pueden significar un porcentaje importante de tiempo frente a una frecuencia como la 014 o la 015, que, a veces, puede ser (en teoría) de 5 a 7 minutos. La solución es simple: por más que lo ruegue el usuario, los chóferes no deben nunca parar o abrir una vez que la guagua ha arrancado. Hay que pensar en los 40 pasajeros que van a bordo, o los 200 que pueden estar por las paradas, frente al beneficio de uno sólo, aunque éste sea amigo del conductor. Muchas veces, las líneas empiezan el recorrido ya tarde en la estación, porque el chofer sube a la guagua a la hora exacta de la salida, con lo que pasan varios minutos hasta que sube todo el pasaje. Esto está relacionado a veces con la falta de tiempo de descanso de los chóferes. En cualquier caso, para las líneas con frecuencia supone empezar el recorrido con un retraso ya muy grave. La solución en este caso también es muy simple: se mantienen abiertas las puertas de las guaguas al menos cinco minutos antes de la salida, para que la gente pueda irse acomodando en su interior. También pueden venderse los billetes o validarse los bonos fuera de la guagua, para evitar este trabajo. Además, es recomendable, por el bien del viajero, mejorar las condiciones laborales de los conductores para que no se "estresen" y tengan el tiempo de descanso legal aprobado en sus convenios. Los volados y techos de la estación no protegen bien de la lluvia, a pesar de que ésta es frecuente y hace frío. Además, el techo es metálico y condensa la humedad del aire (normalmente elevada en La Laguna), que termina goteando sobre los pasajeros, especialmente por las mañanas. Para colmo, la sala de espera no es operativa, porque no se sabe si va a salir alguna guagua (no se ven, ni hay siquiera un reloj, como ya comentamos antes). Para solucionar este problema, se podría mejorar la cubierta de la estación, y poner protecciones laterales y / o cortavientos. En cualquier caso, si se toma las medidas indicadas anteriormente con respecto a la sala de espera, y ésta pudiese utilizarse, la gente no tendría que esperar a la intemperie. Además, el pésimo diseño del edificio hace que, en los extremos más cercanos al edificio de los dos andenes, especialmente el que está más próximo a la autopista, haya un trozo de unos cuantos metros cuadrados sin techo, y que no queda más remedio que atravesar para acceder al andén, mojándose completamente los pasajeros los días de lluvia. Esto se agrava con el "muelle" primero de este andén, en el que para la línea 013, que, al meter el "morro" sobre parte de la acera, obliga a los usuarios a rodearlo, caminando aún más tiempo bajo la lluvia. Todo esto ha llevado a un comentario que se oye entre los usuarios de Titsa, que dice algo así como que en La Laguna hay dos estaciones: el invierno y la de guaguas. En cuanto a los baños, actualmente han mejorado sensiblemente, pero durante años fueron sucios, con personas extrañas dentro y, muchas veces, cerrados a los usuarios, que tenían que acudir al del bar, igualmente sucio. El puesto de venta de los bonos de guagua también deja mucho que desear. No tiene sentido que se pare la venta de bonos durante ciertas franjas horarias, para que el vendedor de los mismos salga a desayunar o merendar. Parece mentira que la empresa no tenga a nadie para sustituir a ese señor en esos periodos de tiempo. Además, no venden bonos los fines de semana, ni los días festivos. Sería conveniente que el vendedor de bonos tuviese un sustituto y abriese todos los días del año, o bien que vuelva a funcionar la máquina expendedora, y bien. Muchas veces, en relación con la saturación de la estación, los conductores recogen gente fuera de andén que les corresponde. Por ejemplo las líneas 017, 018 y 019, que suelen permutar el aparcamiento. Como consecuencia de esto, el usuario puede que ni se dé cuenta de que su línea salió ya. Por muy saturada que esté la estación, entendemos que cuidar estos aspectos es fundamental. Muchos usuarios se quejan de que la estación se cierra y hay una tremenda falta de seguridad a partir de las 10:30 de la noche. Para ser competitiva con el transporte privado, una estación de guaguas debe abrir las 24 horas, sobre todo si en ella hay líneas que funcionan toda la noche, como es el caso de La Laguna y las líneas 014 y 102. En cuanto a la seguridad de los peatones, la estación es especialmente peligrosa: en primer lugar, la saturación hace que, muchas veces, las guaguas aparquen sobre los pasos de cebras que la rodean, además de los lugares que comentamos antes. Esto hace que los usuarios pongan en peligro sus vidas. Especialmente importante es el paso de cebras que, desde la estación, se dirige hacia el Centro de Salud de San Benito, por el que circula más de la mitad de los usuarios de las guaguas. Aparte de que el semáforo que accede a la estación tarda demasiado tiempo en ponerse verde para los peatones, y luego permanece verde sólo unos segundos, al cruzar hay una acera intermedia que no debe llegar al metro de ancho, en el que el peatón se encuentra entre el carril de entrada desde la autopista, y la salida de las guaguas de la estación, siendo frecuentes las situaciones en las que, a ambos lados, pasan guaguas, quedándose atrapado entre dos vehículos, con sus retrovisores y demás artefactos sobresalientes, en una acera que no pasa del metro de ancho. Además, por el lado de la estación, las guaguas se pegan completamente a esta pequeña acera, normalmente porque tienen el espacio justo para pasar por el carril de salida de la estación, ya que éste, por lo que comentábamos al principio de la falta de sitio, suele estar ocupado por guaguas aparcadas, que abarcan la mitad del mismo. Si encima se va con el carrito de un niño, como no cabe a lo largo de la acera, hay que colocarlo de lado, hasta que el semáforo se vuelve a poner en verde. Todo esto se remata con la inexistencia de rampas en dichas aceras, con lo que, para los minusválidos y los cochitos de niños, la experiencia es muy triste. También es grave cuando llueve, y se forma un enorme charco en este punto, mojándose todos los desgraciados peatones que esperan en tan lamentable plataforma. Francamente, ese trozo de acera es, con mucho, de los más peligrosos que existen en todo el municipio de La Laguna, y pide a gritos una solución inmediata. Lo triste es que esto tiene un remedio muy fácil: en primer lugar, deprimir la acera de un metro de ancho, para que los cochitos de los niños y los minusválidos puedan cruzarlo sin mayores dificultades.. En segundo lugar, si el semáforo se habilita de manera que también pare la circulación de guaguas, es decir, que no sea necesario nunca pararse sobre esa acera de un metro de ancho, se lograría mejorar la seguridad notablemente. Esto es tan fácil como desplazar el semáforo para peatones hasta la acera de la estación, y poner otro para las guaguas que salgan de ésta. Por supuesto, también habría que exigir a los chóferes que dejen siempre libres los pasos de cebra, y habilitar zonas claras de tránsito para los peatones, que no puedan invadirse en ningún caso. Por último, la solución ideal sería un paso subterráneo o aéreo, para los peatones entre la estación y las calles limítrofes, pero está claro que, por mucha influencia alemana que tenga Melchior, eso sólo se plantea en ese tipo de países, a pesar de que tenemos la misma moneda y más subvenciones que ellos... En cuanto a los ruidos alrededor de la estación, por los cuales se quejaron los vecinos desde que ésta se inauguró, algunos chóferes tienen la fea costumbre incluso de bromear tocando la pita. Esto puede pasar tranquilamente a las 6:45 de la mañana (tenemos varios testimonios, relacionados con un chofer "muy simpático" de las líneas 014 y 015). Evidentemente, la solución pasa por controlar la educación de éstos. El mobiliario de la estación también es bastante deficiente. Los bancos, por ejemplo, están colocados perpendicularmente al paso de las personas, entorpeciéndolo. Podrían colocarse paralelos al sentido de los andenes, y así aprovechar mejor el espacio. Como queda claro en este resumen de problemas de la estación de La Laguna (seguro que hemos olvidado alguno), la reposición del suelo no es nada, casi un parche, frente a los problemas que tiene esta estación, a pesar de la gran afluencia de usuarios que tiene. |
14 de Abril de 2004 Transporte - Más información sobre el transporte en Canarias.Ir a... |