¿Es rentable el Teleférico?

23 de Marzo de 1999

La respuesta a esta pregunta depende de la escala a la que se haga el análisis, si se atiene exclusivamente a la cuenta de resultados de la empresa, el teleférico es rentable para algunas personas. En primer lugar, y a gran distancia del resto, para el arrendatario del bar que cuenta con una clientela cautiva que alcanzó la cifra de 248.372 viajeros en el año 1997 y sólo abona 3.412.116 pesetas anuales por la concesión. Además, la sociedad del teleférico y todas las instituciones implicadas le permiten explotar otro bar en La Rambleta a pesar de que oficialmente se reconoce que es totalmente ilegal este establecimiento. Es rentable para los miembros del consejo de administración que se reparten el 5% de los beneficios por asistir a una pocas reuniones al año. Menos rentable les resulta a los accionistas: los dividendos apenas superan las trescientas pesetas por acción y ésta tiene, un valor teórico, según las Cuentas Anuales del año 1997, de 11.454 pesetas.

Si el análisis se hace desde la perspectiva de la isla, de los costes y beneficios que implica su existencia para la economía insular, el balance resulta bastante negativo. La actividad turística de Tenerife no depende en lo más mínimo del teleférico, para comprobarlo basta contrastar las cifras de visitantes del parque en las temporadas en las que no ha funcionado el remonte mecánico: el número de personas que acuden a Las Cañadas no disminuye lo más mínimo. La consecuencia es obvia: su desaparición no causaría ningún daño a la oferta turística. Tal es así que ya en 1993, el vicepresidente de la Asociación Provincial de Agencias de Viaje (APAV) decía que no les quitaba el sueño su desaparición. Si escasos son los beneficios que el teleférico aporta a la economía de la isla, los costos son enormes y degradan el espacio natural más importante y simbólico de Canarias. Tal como consta en la documentación del Parque y en las recomendaciones del Consejo de Europa, el teleférico ocasiona un fuerte impacto paisajístico y, también, ha producido una intensa erosión del cono que ha obligado a limitar el número de los que pueden acceder hasta la cima. Está claro que, desde el punto de vista del interés general, el teleférico debería ser desmantelado; es más, su demolición sería el mejor eslogan para una isla que quiere basar su atractivo turístico en la riqueza y singularidad de su naturaleza. En julio del pasado año el periódico El País, publicaba un análisis de varios parques nacionales, en sus conclusiones decía del Teide: "Lo peor: la presencia antiestética del teleférico".

Si nos atenemos a las declaraciones de los políticos que han tenido y tienen responsabilidades relacionadas con la conservación del Parque Nacional del Teide, el teleférico ya habría sido desmantelado. Santiago Marraco y Humberto Da Cruz, ex directores generales del ICONA, dijeron que el teleférico debe desaparecer. El alcalde de la Orotava, Isaac Valencia, se mostraba partidario de su desmantelamiento en el año 1993. Posteriormente, el presidente del Cabildo, Adán Martín, los consejeros Wladimiro Rodríguez, Lorenzo Dorta o el ex consejero de Medio Ambiente, Antonio Viétez, se han ido sumando a los que públicamente se han decantado por el cese de la concesión del teleférico. Pero parece que a ciertos políticos decir unas cosas y hacer lo contrario debe ser algo normal y no les causa el menor sonrojo. La empresa del teleférico, controlada por el Cabildo, anuncia en la prensa que va a invertir 510 millones de pesetas en mejorar sus infraestructuras y que las obras empezarán en septiembre (incumpliendo con ello la ley al ignorar que toda obra en el Parque Nacional necesita el informe previo del Patronato). El consejero de Medio Ambiente del Cabildo, Wladimiro Rodríguez, (miembro del Patronato del Parque Nacional del Teide, del consejo de administración de la empresa Teleférico Pico Teide S. A. y, según acuerdo de este órgano, delegado "para que represente a esta sociedad en cuantas reuniones y contactos tengan lugar entre el Patronato y la entidad") ha dicho que hay que potenciar el teleférico y que es necesario crear una sociedad empresarial para explotar el Parque. El vicepresidente del Cabildo y presidente del Patronato del Teide, Ricardo Melchior, ha declarado recientemente que el Cabildo todavía no ha tomado ninguna decisión respecto al Teleférico. ¿Quién los entiende?

Eustaquio Villalba Moreno

Representante Ecologista en el Patronato del Parque Nacional del Teide

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