Los Cabildos y los parques nacionales: de Timanfaya al Teide

15 de Febrero de 1999

El Cabildo de la isla de Lanzarote, sin respetar la normativa vigente, y sin comunicarlo a la Dirección del Parque Nacional de Timanfaya ni a su Patronato, ha efectuado obras en el interior del espacio protegido. Resultó esperpéntico ver y oír en los informativos al consejero del cabildo lanzaroteño negando lo evidente. El afán por obtener dinero de los espacios naturales y, en concreto de los parques nacionales, ha convertido a los cabildos de estas dos islas, en el principal peligro para la conservación y supervivencia de sus respectivos parques.

El Cabildo de Tenerife, gobernado por Coalición Canaria y el Partido Popular, lleva años tratando de convertir al Teide en una máquina tragaperras y para ello no le está importando saltarse la legislación vigente y las más elementales normas democráticas. La larga lista de desatinos se ha visto coronada por la decisión del Consejo de Administración de la empresa Teleférico del Pico de Teide S. A. de invertir 510 millones en la modernización de sus infraestructuras. Las obras comenzarán en el mes de septiembre a cargo de una empresa suiza, informó a la prensa un anónimo portavoz del Consejo de Administración. Esta empresa está dominado por el Cabildo desde el pasado mes de junio cuando compró 37.500 acciones y subió su participación al 49%. La adquisición supuso el desembolso de 264 millones de pesetas del contribuyente tinerfeño y se dijo que tenía como objetivo controlar esta empresa privada y eliminar, a medio plazo, el principal impacto paisajístico y la causa del deterioro que sufre la Rambleta y el cráter del Teide.

Pero los responsables del cabildo, en ejercicio del más claro cinismo político, han decidido todo lo contrario: potenciarlo. No importa que conste en las hemerotecas y en las actas sus declaraciones a favor del desmantelamiento del teleférico, no les importa mentir, sólo les interesa el negocio; al Parque Nacional del Teide lo ignoran y, lo que es peor, subordinan su conservación a la explotación económica de su "marco incomparable".

Para añadir mayor confusión, el nuevo Presidente del Patronato declaraba a la prensa que todavía no se había tomado ninguna decisión por parte del cabildo sobre el futuro del teleférico. Todo lo contrario de lo afirmado por el consejero de medio Ambiente del Cabildo en el Patronato y lo decidido por el Consejo de Administración de la empresa. Las dos cosas no pueden ser ciertas al mismo tiempo ¿Quién dice la verdad, el Vicepresidente del Cabildo o el Consejero?

La empresa Teleférico del Pico de Teide, S. A. remitió una carta al Patronato con fecha de 23 de octubre de 1998, en la que comunicaba la decisión del Consejo de Administración de "acometer las obras necesarias para el debido acondicionamiento de las instalaciones del teleférico en Las Cañadas del Teide". Resulta asombroso que una empresa privada, aunque controlada por una institución pública, se dirija al órgano que tiene que velar por el cumplimiento de la normativa e informar sobre cualquier obra que se realice en el Parque, para simplemente anunciar al Patronato la realización de unas obras y sin aportar más detalle. La única obra que se menciona expresamente, los accesos a la estación de partida, viene acompañada de un "informe inicial" y no de un proyecto concreto. Pero este "informe inicial" no se presenta para que sea aprobado por el Patronato como establece la ley, por el contrario se limitan a pedir al pleno del Patronato que "el citado acondicionamiento de instalaciones se lleve a cabo con la orientación y colaboración de ese Patronato, que indudablemente, podrá aportar interesantes indicaciones y sugerencias que hemos de tener en cuenta" (El subrayado es mío).

El Patronato rechazó entrar en la discusión de este "proyecto" al no solicitarse el preceptivo informe del Patronato. Además, tanto los promotores de las obras como los autores del "informe inicial", ignoran la existencia de un Plan de Accesos que contempla unas soluciones globales a los problemas generados por el creciente número de visitantes y su impacto en ciertas áreas del Parque y, en concreto, en las zonas afectadas por el uso del teleférico.

Lo que si se aprobó en el pleno fue el reglamento de régimen interior que, en su artículo 7. 2) f), atribuye al Patronato la función de: "Informar los proyectos y propuestas de obras y trabajos que se pretendan realizar no contenidos en el Plan rector o en el plan anual de trabajos e inversiones". Sin el menor rubor, los representantes del cabildo aprueban este Reglamento -que se limita a transcribir lo que está contemplado en la Ley 4/1989- el mismo día que presentan una propuesta que lo incumple.

Otro de los acuerdos tomados por los gestores de la empresa del teleférico decía: "Asimismo nos permitimos comunicarles que, en la misma reunión del Consejo, se acordó delegar en el Consejero don Wladimiro Rodríguez Brito, para que represente esta sociedad en cuantas reuniones y contactos tengan lugar entre ese Patronato y esta entidad." Acertada decisión, nada mejor que el Consejero de Medio Ambiente del Cabildo para ejemplificar el doble juego y el ocultismo con el que actúa el equipo de gobierno de la institución insular. ¿Cómo es posible que un miembro del Consejo de Administración de una empresa privada ocupe uno de los puestos del Patronato? ¿Qué intereses defiende, los del Parque o los de la empresa que controlan gracias al dinero del contribuyente?

Aprueba en el Patronato el proyecto de nuevo Plan Rector y los objetivos y actividades para 1999; en esos documentos se dice que el teleférico ocasiona un impacto paisajístico negativo y, también, que la riada de visitantes ha ocasionado el deterioro del cráter y del área de La Rambleta. Al día siguiente de la reunión, y por la prensa, los miembros del Patronato nos enteramos que Teleférico del Pico de Teide S. A. iba a renovar las cabinas y el cableado. No es sólo un problema de mala educación no informar al Patronato, es una muestra de falta de ética y de respeto a las formas democráticas, pero todavía no ha entendido que sin éstas no funciona el estado de derecho. Hay un tipo de profesionales de la política que consideran que todo vale con tal de llegar y conservar el poder, a los hechos me remito.

El pasado año, el Consejo de Europa decidió renovar el Diploma Europeo al Parque Nacional del Teide; como es normal, esta renovación fue precedida de la visita de dos altos responsables de la División de la Conservación y de la Gestión del Medio Ambiente de dicho organismo. Concluida ésta, Eladio Fernández-Galiano y Charles Zimmer, hicieron llegar sus impresiones a la dirección del Parque. En ella constatan la gran profesionalidad de todo el equipo gestor, pero también añadían: "Lo único que de verdad nos inquieta un poco es el Plan Maestro de Accesos, no tanto porque la idea de limitar la afluencia de visitantes no sea buena (y de hecho hemos recomendado en ocasiones anteriores que se limite) sino por que los mecanismos previstos pueden comenzar a crear intereses económicos en los ayuntamientos implicados que luego sean difíciles de controlar.

Ahora que la Comunidad Autónoma va a participar en la gestión del parque a través de la Comisión Mixta, no se puede descartar que el cabildo o los ayuntamientos lleguen a ejercer una mayor presión sobre esos aspectos. Sería una lástima pasara a ser de su uso actual a convertirse en un recurso turístico más de la Isla. Ha pasado menos de una año y no les ha hecho falta ni el Plan de Accesos, ellos van por su cuenta.

Eustaquio Villalba Moreno

Representante de ATAN en el Patronato del Parque Nacional del Teide

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