El nuevo patronato del Parque Nacional del Teide

30 de Enero de 1999

La Ley de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna atribuía en exclusiva la administración de los parques nacionales al gobierno central, pero el Tribunal Constitucional resolvió que este apartado de la Ley no se ajustaba a lo establecido por nuestra Carta Magna al negar a las comunidades autónomas responsabilidades y competencias en su gestión. Como consecuencia, el parlamento aprobó la ley 41/1997 y en ella se dispone que ambas administraciones deben compartir el gobierno de los parques nacionales.

El Ministerio de medio Ambiente mediante un Real Decreto publicado en el BOE el día 1 de septiembre de 1998, establece, entre otras modificaciones, cambios en la composición de los Patronatos. En el caso concreto del Parque Nacional del Teide, las novedades más llamativas son la incorporación de cuatro representantes del Gobierno de la Nación y otros cuatro del autonómico; se le da entrada a un representante de las asociaciones profesionales turísticas, otro de la guardería del Parque y prevé que el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil también cuente con representación; se asignan dos puestos a las organizaciones ecologistas y otra a la federación de montañismo, continuando igual el resto: un representante para la Universidad, otro para el Consejo Superior de Investigaciones científicas y dos para el cabildo.

Los ayuntamientos verán incrementada su presencia cuando ¡por fin! se amplíe la superficie del Parque. El resultado es un nuevo Patronato en los que el peso de la administración resulta excesivo e, incluso, contradictorio con lo previsto en la Ley que los define como órganos de participación de la sociedad que debe velar por el cumplimiento de las normas que rigen los Parques. Las administraciones se han asegurado una mayoría más que confortable que la convierten en juez y parte, pues la experiencia demuestra que muchos de los incumplimientos de las normas proceden de las propias instituciones públicas.

Una manera de obviar este problema sería dar entrada a los miembros de la oposición y a otros colectivos sociales en estos órganos colegiados haciendo realmente al Patronato es un órgano de participación como dice la ley; esto le daría una independencia mucho mayor y, sobre todo permitiría oír más opiniones y otros puntos de vista. Pero el Ministerio de Medio Ambiente y el Gobierno Canario han optado por politizar al Patronato llenándolo de políticos en activo: el nuevo Presidente es el Vicepresidente del Cabildo, a él se suma el subsecretario de Estado de Medio Ambiente, su jefa de Gabinete, los viceconsejeros del Gobierno Canario, el de Agricultura y el de Medio Ambiente, dos consejeros del cabildo y dos directores de parques nacionales.

El Partido Popular y Coalición Canaria se han repartido los puestos en el patronato como buenos amigos, no en balde son socios y aliados en el gobierno central, en el autonómico y en el Cabildo de Tenerife. Cesaron al Presidente del Patronato, el profesor Wolfredo Wilpret, que no es un político en activo, y cuyo compromiso personal ha sido con la protección de la naturaleza, para sustituirlo por un cualificado profesional de la política. (Los miembros del Patronato ignoramos las razones que aconsejaron decidir su cese) Este es un cargo que requiere a personas que tengan capacidad de moderación y de consenso, lo que se ve facilitado cuando no lo ostenta un político con importantes responsabilidades públicas, entre otras cosas porque disponen de más tiempo para dedicarlo al Parque.

El Presidente actual del Patronato va a enfrentarse con una situación comprometida, como vicepresidente del órgano de gobierno insular es responsable de las actuaciones y propuestas que se han hecho en Las Cañadas por parte del Cabildo. La mayoría se rechazaron o fueron modificadas por el anterior Patronato por no cumplir la normativa; baste recordar la propuesta del representante del Cabildo y Consejero de Medio Ambiente para celebrar una prueba del Camel Trophy en Las Cañadas, las directrices contempladas en el PIOT, el proyecto para construir un hotel, los disparates que se han hecho en el refugio de Altavista, etcétera, etcétera. Difícil papeleta le espera al nuevo Presidente del Patronato. Esperemos que la capacidad demostrada de Ricardo Melchior se imponga a tantos inconvenientes, por el bien del Parque Nacional del Teide deseamos que así sea.

Eustaquio Villalba Moreno

Representante de ATAN en el Patronato del Parque Nacional del Teide

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