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ATAN
El Teide, ¿Patrimonio de la humanidad? El Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) de Santa Cruz ha iniciado una campaña para que el Teide sea declarado Patrimonio de la Humanidad. Los medios de comunicación se han hecho eco de esta propuesta que, cómo es lógico, ha suscitado un apoyo unánime en las instituciones y en la mayoría de los sectores sociales de Tenerife. Esta distinción, según sus promotores, reforzaría la imagen turística de la Isla. Pero los promotores de la campaña parecen ignorar que estos reconocimientos internacionales no los dan las oficinas de turismo, sino organismos internacionales que actúan en función de unos criterios, entre ellos y, de manera prioritaria, el grado de conservación del patrimonio que se quiere proteger. Obviamente, si se pide que el Teide sea patrimonio de la Humanidad, se debería empezar por eliminar, o por lo menos paliar, todas aquellas situaciones que deterioren o alteren los ecosistemas. Pero en esta propuesta, más allá de las palabras grandilocuentes sobre el medio ambiente y las bellezas sin par de nuestro Teide, se eluden los graves problemas que afectan al Parque Nacional. En el caso de instituciones canarias como el CIT, el Patronato de Turismo, cabildo y la consejería del ramo, es comprensible dada su acreditada y bien visible ignorancia sobre temas de patrimonio canario y, como prueba, baste recordar que el símbolo elegido para promocionar la "Naturaleza Cálida" de Canarias es la "Strelitzia", una planta de origen sudafricano y, por tanto, ajena al patrimonio natural canario. El Teide tiene dos grandes problemas, aunque no lo únicos, que están afectando a la integridad de su gea, de su fauna y de su flora. El primero es la carga que supone ser el parque más mirado de España y el menos visto: la cifra de visitantes ya supera los cuatro millones. Durante la corta visita (la estancia media es de hora y media) se produce, en los momentos de mayor afluencia, el colapso de las carreteras y aparcamientos del interior de Las Cañadas. Esta situación es el resultado de una política turística corta de miras y que tiene como interés prioritario el aumento de la cifra de turistas; deliberadamente ignoran que no se puede seguir incrementando la oferta, y se olvidan de la necesidad de poner límites a un crecimiento turístico que ya ha sobrepasado la capacidad de nuestro territorio. Es verdad que se ha aprobado una alicorta moratoria, pero también es cierto que si nuestras autoridades cumplieran e hicieran cumplir las leyes, no existiría la impactante e irreversible degradación de nuestros paisajes generado por la proliferación de las construcciones "clandestinas" permitidas por las autoridades. Aquí, en Canarias, se acata la ley, pero es evidente que se incumple sistemáticamente y, por tanto, es previsible que siga aumentando la cifra de turistas, salvo una nueva crisis del sector, y que continúe la degradación de Tenerife y, en concreto, del Teide. Con estas políticas turísticas es poco probable que se merezca y consiga tan preciado galardón. El otro gran problema deriva de la presencia de especies exóticas que están alterando y, en algunos casos, produciendo daños irrecuperables en los ecosistemas de las cumbres de Tenerife. El caso más grave es el de la oveja asilvestrada conocida como muflón. Este herbívoro fue introducido en 1971 con la única finalidad de proporcionar diversión a unos señores que disfrutan matándolos. Estos no son como los cazadores de conejos o perdices que cazan y se comen sus piezas, estos matadores de animales lo hacen para adornar sus casas con cabezas dotadas de grandes cuernos. Estos herbívoros representan un grave peligro para varias especies en peligro de extinción; de hecho el cardo de plata ha logrado sobrevivir porque han vallado sus poblaciones, gracias a ello los muflones no se han comido una parte del patrimonio que queremos que sea de la humanidad ¿Tiene algo que decir sobre este problema el CIT? El Teide ha sido galardonado con el Diploma Europeo del Consejo de Europa y, tanto en la concepción como en las sucesivas renovaciones, se dice que, para tener derecho a seguir ostentando este Diploma, tiene que erradicar a los muflones del Parque Nacional. El consejero de medio ambiente, Wladimiro Rodríguez Brito, al ser requerido para que informara sobre el plan del cabildo para acabar con el problema de los muflones en la última reunión del Patronato, a lo que le obliga el Plan rector, las propias resoluciones del cabildo y las recomendaciones del Consejo de Europa, contestó: "Desde el cabildo insular de Tenerife se están tomando las medidas pertinentes encaminadas a solucionar este tema, pero que se tiene que abordar con mucha cautela y delicadeza porque se trata de un asunto que mueve muchos intereses económicos y sociales y no es tarea fácil". Y añadió que durante este año el cabildo se ha limitado a no autorizar la caza mayor en la isla, con lo cual el consejero de medio ambiente está actuando en contra de los intereses medioambientales. ¿Al servicio de quién está Wladimiro Rodríguez Brito? Según se deduce de sus propias palabras: de los intereses económicos y sociales de una minoría. La conservación del patrimonio natural es para él algo secundario, al igual que el acatamiento del estado de derecho. A lo que se apuntan todos, incluido Wladimiro, es a solicitar galardones, a salir en las fotos recibiendo premios y medallas. Así se explica que los matadores de muflones estén cada vez más envalentonados y que exijan, con malos modos, que se incumplan las normas legales en su beneficio. Todos queremos reconocimiento internacionales para nuestro Teide, pero lo imprescindible, lo prioritario, es mantener la integridad de su patrimonio natural y, después, se piden los galardones.
Eustaquio Villalba Moreno |
30/08/2002
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