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23 de Abril de 1997
Los políticos de Coalición Canaria parece que tienen como divisa la frase atribuida Enrique IV de Francia cuando abandonó sus creencias protestantes por el catolicismo para poder subir al trono; para estos políticos, alcanzar y mantenerse en el sillón lo justifica todo. La incoherencia entre lo que predican en sus intervenciones públicas y lo que hacen, ha alcanzado el nivel del más depurado cinismo político. La guinda a esta coalición de incoherentes la puso el diputado y veterano dirigente comunista, José Carlos Mauricio, votando en el Congreso contra del proyecto de ley de parejas de hecho. Pero el pastel es más grande que la guinda, aunque los medios de comunicación le presten menos atención.
Coalición Canaria ha presentado en el Cabildo de Tenerife una moción al pleno del próximo día dos con la finalidad de conseguir "mayor presencia" en la sociedad mercantil Teleférico del Teide S.A (El Cabildo posee un número importante de acciones y participa en el consejo de administración). Al leer la noticia pensé que el objetivo de esta "mayor presencia" era llegar a tener la mayoría de las acciones con el fin de disolver la sociedad y así poder resolver este grave problema del Parque Nacional del Teide. Por el contrario, según declaró el consejero José Manuel Bermúdez: "su utilización y conservación debe ser objeto de una atención prioritaria por parte del gobierno insular". Miembros de este equipo de gobierno han declarado públicamente, y en diversas ocasiones, que están a favor de la eliminación del teleférico, que sólo el coste de la indemnización les impedía resolver la causa del mayor impacto que sufre el Parque y el principal factor de inseguridad y peligro para los visitantes; este es el caso de Lorenzo Dorta, Wladimiro Rodríguez Brito o Adán Martín. La justificación para desdecirse y hacer todo lo contrario me la creo: el dinero. José Manuel Bermúdez lo exponía claramente: "consiste en compaginar adecuadamente su preservación en el futuro, con la generación de renta y riqueza directa e indirecta a amplio sectores de las Islas". Sin el menor rubor se contradicen y, como si con esto no fuera suficiente, proponen complementar el teleférico con otras instalaciones, afirmando ya que no producirán ningún impacto negativo y sin que todavía se sepa de que tipo de instalaciones están hablando.
En la moción que presenta CC-ATI se ignora que el Parque Nacional tiene su propio órgano de gestión y un Patronato a los que no han tenido ni tan siquiera la deferencia de informar previamente. Tampoco han tenido en cuenta lo establecido en el nuevo Plan Rector, votado favorablemente por sus representantes en el Patronato, donde se reconoce la incompatibilidad del teleférico con los objetivos del Parque. Pero a estos políticos sus contradicciones les trae sin cuidado, han convertido la demagogia en sinónimo de la política. El consejero de Medio Ambiente del Cabildo es el ejemplo perfecto: defiende la construcción de una explotación de agricultura experimental en un espacio natural de la isla del Hierro y el experimento resultó ser una lanzadera espacial. Abomina de la sociedad de consumo y es partidario de celebrar una actividad tan negativa para el medio ambiente como el Camel Trophy en espacios protegidos, incluido el Parque Nacional del Teide. Paladín de la agricultura tradicional y vota a favor de más carreteras, vías de ronda y autopistas. Es evidente que para estos políticos todo vale con tal de seguir en el poder.
Señores de CC-ATI, hagan honor a lo que han dicho y prometido y presenten una moción en la que se plantee solucionar, de la manera más económica para los contribuyentes, la contradicción que supone la presencia del teleférico y los objetivos por los que se declaró el Teide como Parque Nacional. Es necesario conseguir que los visitantes contribuyan al mantenimiento del Parque y, también, a crear riqueza para los habitantes de la isla, a condición, como es lógico, de subordinar ese objetivo a los esencial: la conservación de sus valores naturales. Pero si lo que prima es lo primero y el dinero lo justifica todo, llenarán el Parque Nacional de chiringuitos y negocios diversos. Será por eso por lo que ni el ayuntamiento de la Orotava, ni la Consejería de Política Territorial cierran el bar "clandestino" de la terminal del teleférico en la Rambleta; debe ser que quieren una participación en los sustanciosos beneficios, pues es de suponer que sus propietarios no pagan impuestos municipales y, al ser una actividad ilegal, que tampoco declaran los beneficios a Hacienda.
Si hay otra motivo, y muchos esperamos que la haya, me gustaría conocerlo. La única excusa que se ha dado es que serviría de refugio en caso de emergencia climatológica en la cima del Teide, pero eso no justifica la existencia de un bar, perfectamente montado para atender a una clientela cautiva que, además, no puede hacer uso del libro de reclamaciones en caso de considerarlo necesario, ni reclamar la lista de precios: el bar oficialmente no existe, igual que la vergüenza para muchos políticos. Eustaquio Villalba Moreno Representante de ATAN en el Patronato del Parque Nacional del Teide |