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Agosto 1999
Tenerife es una isla que produce gran cantidad de residuos sólidos, debido a la fuerte presión demográfica que soporta su limitado territorio, no sólo por la población de derecho, sino por el elevado número de turistas que soportamos. la manera básica de reducir tanta producción de basuras es, aparte de limitar el consumismo, reciclar gran parte de estos residuos. La recogida selectiva de vidrio, papel, metal, plásticos, pilas, escombros y restos de obras, residuos tóxicos, industriales, de hospitales, orgánicos, etc. es algo que no se lleva a cabo del todo, y apenas se fomenta por parte de la administración. Esta tampoco se preocupa demasiado por campañas educativas sobre el problema, lo cual es lógico, pues de nada sirve educar a la gente que separe el plástico, si va a ir a parar al mismo vertedero que el metal. En un territorio limitado, la separación de los residuos debería ser una tarea obligatoria, para impedir que en el futuro vivamos sobre un gran vertedero, cosa que actualmente ya sucede parcialmente. Debería llevarse a cabo aunque en la isla no haya donde tratar posteriormente los materiales de deshecho, pues sólo almacenando de forma ordenada la "materia prima" reciclable, puede llevarse a cabo campañas de exportación decentes. Esto sucede ya con el vidrio, que por suerte se recicla en Las Palmas, y que se está recogiendo de forma bastante aceptable por la población. Del resto, nada. El papel lo recoge una empresa privada que tiene una serie de contenedores para tal fin localizados en muy pocos lugares de la isla. Concretamente, sólo son accesibles los de algunas facultades de la Universidad de la Laguna. El resto está en edificios oficiales, y los guardias de seguridad, civiles o policía militar (según dónde estén) suelen prohibir el vertido por parte de particulares, para evitar posibles atentados. Estos pocos contenedores no dan abasto, y se ven desbordados. La empresa también tiene una gran acumulación de papel, en parte desperdigado por los alrededores al estar el almacén en una zona ventosa. Además, ya ha habido un par de incendios que han destruido gran parte del material almacenado. Las latas están siendo recogidas en un par de puntos también relacionados casi siempre con las facultades laguneras, pero sin ningún programa serio financiado por ninguna administración. En cuanto al resto, sólo las pilas botón son recogidas a nivel insular, para luego introducirse en grandes bloques de cemento armado, evitando que derramen sus contenidos sobre el terreno y finalmente al acuífero (como sucedió hace unos años). Si es usted un residente de algún lugar de la isla alejado de Santa Cruz o la Laguna, como puede ver, le resultará imposible separar ninguna basura que no sea el cristal. Pero aunque viva en un entorno de la zona urbana, si no dispone de vehículo propio, el problema puede ser igual de grave. Yo me desplazo en guagua diariamente a la Laguna, llevando conmigo todo lo que puedo separar, es decir, las latas y el papel. Por lo tanto, debo trasladar la basura en un transporte público, ocasionando molestias a los demás viajeros y con la incomodidad que supone ir cargado de bolsas de plástico, porque una casa produce más metal y papel de lo que parece. Todo esto se agrava más si uno piensa que las molestias no sirven para nada en el caso del papel, que al final acabará quemándose algún día. Bibi |