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Zerolo, la valla

EL alcalde de Santa Cruz es un vivo ejemplo del político profesional, su oficio y su beneficio está en desempeñar cargos públicos y a ese objetivo ha subordinado todo, incluido la ideología y las normas propias de la democracia. Por eso, a ZEROLO le sobran hasta las siglas del partido político que representa, su apellido es suficiente mensaje. El alcalde de Santa Cruz siempre ha prescindido de las ideologías, es de los que dicen que la gestión de los temas municipales no se deben "politizar"; al regidor de la ciudad tanto que le da que se trate de la urbanización de Las Teresitas, del disparate urbanístico que suponen el estadio y el hotel escuela, de la catástrofe del 31 de marzo o de los discutibles resultados del Plan Cabo Llanos, esos temas no son para el alcalde asuntos políticos. Esa es la razón por la que ZEROLO confunde la política con la publicidad, para él una campaña electoral es una campaña publicitaria.

En los últimos meses la isla se ha vuelto a llenar de vallas, en su mayoría destinadas a dar soporte a la precampaña electoral y a campañas publicitarias institucionales. En muchas podemos leer: "La isla que queremos es verde" escrito sobre la foto de un paisaje en donde, por supuesto, no hay vallas para la publicidad. El quince de mayo de 1991 el Boletín Oficial de Canarias publicaba la ley de carreteras de Canarias y consagraba con ello la plena competencia de la Comunidad Autónoma sobre las vías terrestres. En el artículo 31 se dice que fuera de los tramos urbanos de las carreteras queda prohibido realizar cualquier tipo de publicidad dirigida al usuario de la vía. En el artículo 39 se considera una infracción el establecimiento de cualquier tipo de publicidad dirigida al usuario. Una gran parte de estas vallas son claramente ilegales, esta manifiesta incongruencia no sólo afecta ZEROLO y Coalición Canaria, el PSOE y el PP han resbalado sobre la misma cáscara de plátano.

ZEROLO, la valla, es la expresión gráfica de la falta de coherencia democrática y, lo que es más grave, de respeto al estado de derecho. Desgraciadamente, ZEROLO no es una excepción, la reciente aprobación de la normativa legal que teóricamente va a limitar el crecimiento turístico es, en si misma, la prueba de cómo las leyes se acatan pero no se cumplen. En concreto, esta ley permite legalizar los hoteles ilegales y, para pasmo de los ciudadanos, los partidos políticos no han pedido responsabilidades por el manifiesto y evidente incumplimiento de leyes y reglamentos y, por el contrario, han premiado y bendecido las construcciones hoteleras ilegales. Para los partidos implicados en estas tropelías, es más importante el soporte publicitario que el paisaje, lo necesitan para sus campañas y para tapar unas formas de gobernar inspiradas en un caciquismo tradicional metamorfoseado por las nuevas técnicas de marketing y publicidad.

Cuando una sentencia judicial declara ilegal determinadas obras por lo que se ve nadie está obligado a responder, a dar cuentas del quebranto que ha supuesto al erario público en la mayoría de los casos. Nadie se responsabiliza por las decisiones equivocadas, claramente perjudiciales para el interés general y declaradas ilegales por los tribunales de justicia. No les importa tirar residuos urbanos en espacios naturales como ocurre en La Gomera o aprobar la construcción de nuevos superpuertos en Tenerife y, al mismo tiempo, decir que son partidarios del desarrollo sostenible. Pero la cruda realidad es que su desarrollo sostenible está en las palabras y no en los hechos, lo que interesa es ganar votos sin importar los medios. ¿Ordenará ZEROLO retirar las vallas ilegales que se encuentran en el municipio? Seguro que no, él seguirá anunciándose en esas vallas aunque esté obligado a cumplir y hacer cumplir la ley.

Eustaquio Villalba Moreno

13/04/2003

Zerolo y parte del polémico cartel detrás

Zerolo y parte del polémico cartel detrás (foto prensa local)

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