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Una nueva epidemia: El síndrome de Ibarretxe. El nacionalismo es la identificación del individuo con un grupo que se considera diferente a otros; estos grupos, por razones variadas, y en muchos casos opuestas, creen que uno de los principios básicos de la democracia -la igualdad de todos los seres humanos sin ningún tipo de distinción- debe subordinarse a los “derechos históricos y étnicos” del colectivo. Carece de estructura ideológica pero el nacionalismo lo suple apelando a los sentimientos, algo que une a dirigentes del partido comunista, antiguos franquistas y a grupos conservadores, es el mismo cemento –nunca mejor dicho- el de la marca “defender lo nuestro” . Un nuevo aspecto de esta enfermedad de la democracia es la apropiación de la palabra diálogo, todos los que no acepten sus propuestas es que se niegan a dialogar. Un ejemplo perfecto lo constituye el artículo dominical del consejero de Medio Ambiente del cabildo de Tenerife titulado “Granadilla, espacios naturales protegidos y diálogo”. Los hechos son los siguientes, más de cincuenta mil ciudadanos hemos apoyado la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que pretende que en el parlamento se debata, se dialogue y se decida sobre un problema clave en Tenerife el Puerto de Gradilla. El consejero, aunque proclama su máximo respeto a los firmantes de la ILP, dice que esta inquietud -como él llama a la ILP- “hay que contextualizarla” y, ha continuación, habla de la cantidad de espacio protegido que hay en la isla, del aumento de la superficie forestal y de la miseria del pasado que obligaba a los tinerfeños a cortar árboles para sobrevivir. Pero los lectores de su artículo nos preguntamos ¿Qué relación tiene todo esto con la petición de los ciudadanos para que se debata el proyecto de construcción del puerto de Granadilla
Considera positivo que “la gente” se preocupe por este litoral y critica el desconocimiento de los partidarios de ILP de los requisitos que exige la ley para ser espacio protegido, consideración legal que niega al litoral de Granadilla; pero, que sepamos, no es el consejero el que decide qué espacios son susceptibles de ser declarados, ni es argumento para impedir el diálogo y el debate sobre un tema polémico y que afecta a la sociedad en su conjunto. Tampoco vale decir que hay otros espacios con mayor necesidad y urgencia de protección, aún aceptando esta peregrina afirmación, no son hechos incompatibles. Dejándose llevar por la pendiente de la demagogia se atreve a decir que los planteamientos contrarios al puerto son “excusas prefabricadas” () Reduce los argumentos, datos y estudios demostrativos del gravísimo daño ambiental a “excusas prefabricadas”. No debe haber leído los informes de los técnicos de la viceconsejería de medio ambiente del gobierno canario porque fueron ocultados por su compañera de partido, Milagros Luis Brito, pero sí que puede consultar los elaborados por catedráticos de la universidad de La Laguna y otros expertos que cuestionan esta iniciativa y avalan alternativas mejores, más viables y sostenibles. De todas maneras eso no debe ser un obstáculo sino todo lo contrario, para dialogar, debatir y decidir en el parlamento de Canarias. Este seudo argumento tampoco sirve para justificar su contribución a poner una mordaza a los ciudadanos y a la democracia. Es el síndrome Ibarretxe, ofrecer diálogo con cara compungida sobre decisiones tomadas e inmodificables y, al mismo tiempo, cerrar las puertas del poder legislativo a los ciudadanos. Termina su artículo de manera que solo cabe calificar como surrealistas, según Wladimiro Rodríguez Brito su gestión ha sido maravillosa y la isla de Tenerife brilla por encima de todas al ser “la que más y mejor cuida el medio ambiente”. Como apoyo a esta declaración de narcisismo, cita el reconocimiento de la organización ecologista Ben Magec y afirma “sin falsas modestias constituimos un ejemplo de gestión ambiental para el resto de los cabildos insulares”. ¿Y eso que tiene que ver con que debata la ILP en el parlamento Sin falsas modestia ¿porqué no cita las asociaciones y colectivos que han pedido su dimisión por su nefasta labor y por eludir el debate de los problemas ambientales y querer siempre estar en misa y repicando
Los ciudadanos tinerfeños tenemos la desgracia de tener un consejero de medio ambiente que ha demostrado con creces que desprecia y no acepta usos costumbres tan propios de la democracia como es el debate y el respeto a las opiniones contrarias. Cuando dice que la sociedad debe “canalizar los manifestantes ambientales para que militen activamente en el medio ambiente” es decir, en las cuestiones que ellos digan. En caso contrario nos acusa de no aportar nuestro granito de arena a favor de nuestra tierra. Por supuesto que él es quién decide lo que es bueno y lo que es malo para nuestra tierra. Debe ser por eso, y por su demostrada ignorancia de lo que es desarrollo sostenible, por lo que considera innecesario que se debata en el parlamento la iniciativa popular que trata de salvar el litoral de Granadilla del desarrollismo que practica Wladimiro y su partido..
Eustaquio Villalba Moreno
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23 de Enero de 2005 Política - Conozca los disparates de los políticos canarios en nuestra sección dedicada a la política.Ir a... |