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Noviembre de 1999
Si hay algo que los políticos tienen en la boca es la defensa del medio ambiente. Es una muletilla obligada en los discursos y en los programas electorales, queda bien y parece que les hace ganar votos. Los partidos políticos canarios no son una excepción, todos dicen defender el medio ambiente, afirman que el único futuro posible para las islas está en conseguir un desarrollo sostenible, pero a la hora de administrar los asuntos públicos se olvidan de lo que dicen para hacer todo lo contrario. Y dejan muy claro quién manda realmente en la política canaria: el negocio y el dinero. Mandan tanto que se incumplen las leyes o no la aplican para favorecer a unos pocos a costa de perjudicar a muchos. Sin embargo, cuando se trata de opinar sobre las casas ajenas, nuestros políticos se convierten en los paladines del medio ambiente y en insobornables defensores de los intereses de la mayoría. No hay mas que oír sus rotundas y enfatizadas opiniones sobre las centrales nucleares que quiere construir Marruecos en Tan Tan. Hasta ahora no se habían pronunciado sobre la permanencia de las centrales nucleares españolas, ni se habían preocupado por el peligro que centrales tan obsoletas como la de Zorita representa para la población peninsular y canaria pues, dada la circulación de vientos, son más peligrosas para las Islas que las marroquíes. Nos están en contra del uso de la energía nuclear, están en contra de que la utilice Marruecos y para ello aducen motivos de tipo racistas y colonialistas pero no argumentos ni razones ambientales o económicas. Están prestos a opinar sobre las casas ajenas, pero intentan silenciar lo que sucede en la propia, y lo que ocurre en nuestra casa son continuos atentados a la naturaleza y al patrimonio. Tres ejemplos -de los muchos que se podrían citar- bastan para ilustrar y probar estas afirmaciones: el tendido de alta tensión que va a cruzar el municipio de Vilaflor, la embotelladora de Taguluche y la existencia ¡durante treinta años! de un bar ilegal en la cima del Teide. En unas recientes declaraciones a la prensa, el Presidente del cabildo de Tenerife justificaba el tendido aéreo de los cables de alta tensión por razones económicas, pero en ningún momento cuestionaba una economía basada en el consumo de grandes cantidades de energía procedente de combustibles fósiles, su modelo económico, evidentemente, está basado en el despilfarro. Para este tipo de economía nunca hay suficientes carriles en las autopistas, ni plazas de aparcamientos en las ciudades, las urbanizaciones siempre serán pocas y los turistas insuficientes, lo mismo que los vertederos, siempre necesita consumir más y más,... No están dispuestos a gastar dinero en enterrar los cables, prefieren perjudicar a un pueblo (claro que es un municipio con pocos votos) y beneficiar a una compañía privada. Dice el presidente del cabildo que obligará a plantar un pino por cada árbol. Sustituyen pinos centenarios por otros recién nacidos y con ello pretenden justificar el destrozo de una zona teóricamente protegida y declarada de especial interés ornitológico por la U. E. Es evidente que Coalición canaria no apuesta por un desarrollo sostenible ni está dispuesta a renunciar a los negocios rápidos que benefician a unos pocos para conservar la naturaleza y el patrimonio de Tenerife. El caso de la embotelladora de Taguluche es quizás más ilustrativo, aquí están implicados los tres partidos más importantes: el PSOE, CC y el PP. Estos partidos apoyan decididamente un proyecto que vulnera la legislación comunitaria, nacional y canaria con el único objetivo de favorecer a unos pocos. ¿Cuáles son los motivos que justifican la inversión del cabildo de casi 100 millones en la construcción de esta embotelladora? ¿El partido socialista apoya que se destruya un espacio natural y un área incluida en la Red Natura al dejarlos sin agua? ¿Le parece normal al Partido Socialista Canario que el alcalde de Valle Gran Rey perfore pozos en Taguluche sin comunicárselo siquiera a la Dirección General de Aguas del Gobierno Canario? Los socialistas prefieren poner una embotelladora en Taguluche, aunque los técnicos digan que allí no hay agua para mantener los usos tradicionales y abastecer la nueva demanda. Tampoco les importa que se perjudique a los propietarios del agua que durante siglos la han utilizado para regar sus tierras, ni se asombran por la circunstancia de que el Director General de Aguas del Gobierno Canario sea al mismo tiempo socio y apoderado de la empresa que gestiona la embotelladora. Tampoco experimenta el más mínimo rubor el Presidente del Cabildo, Casimiro Curbelo, al financiar la construcción de la embotelladora sabiendo, al mismo tiempo, que el Viceconsejero de Medio Ambiente dice que no se puede tomar el agua de los nacientes del Lomo del Carretón si, previamente, no se presenta un informe detallado de impacto informe que por supuesto nadie ha presentado. ¿Qué intereses defienden los socialistas gomeros, qué modelo económico propugnan? Está claro, el que más beneficie a unos pocos, no se diferencian en nada de los otros partidos y comparten lo mismo: la carencia de ética y la ausencia de ideología. A los políticos canarios les importa poco el cumplimiento de las leyes y han convertido en una quimera el estado de derecho, si no ¿cómo se explica que siga abierto el bar "clandestino" situado en la Rambleta del Teide? Un gran negocio en la cima del Teide por el que no se paga impuestos ni está sometido a "enojosas" imposiciones sanitarias y con precios "libres" en un mercado cautivo. La situación ha sido reiteradamente denunciada ante el Patronato del Parque Nacional del Teide, el alcalde de la Orotava y miembro del patronato, todavía no ha remitido el informe que hace años prometió enviar; lo mismo les ha ocurrido a los representantes del cabildo y del gobierno autónomo: ni responden, ni contestan ni actúan aplicando la ley que prometieron cumplir y hacer cumplir. Es verdad que estos políticos están hablando continuamente del desarrollo sostenible, subvencionan cursos y seminarios, encargan sesudos informes que atestan los archivos, pero esto sólo lo hacen para justificar ante la Unión Europea el gran despilfarro de los fondos comunitarios. Es frecuente que el dinero europeo destinado al desarrollo agrícola se desvíe a otros fines más "rentables". Por ejemplo, el ayuntamiento de Valle Gran Rey ha promovido una carretera desde Taguluche al barranco de Guariñen como pista de uso agrícola, en realidad está destinada a una nueva urbanización turística en una zona en la que se ha producido, y en poco tiempo, importantes cambios en la propiedad. También pretende, de hecho ya existe un proyecto, construir una carretera de Arure a Taguluche que destruiría definitivamente el Lomo del Carretón, una auténtica barbaridad ambiental. También es muy frecuente que el patrimonio de muchos políticos aumente extraordinariamente a lo largo de los años, sin que este aumento esté relacionado con lo que cobran por su dedicación exclusiva al servicio público; es tan normal, que ya resulta irrelevante. Tan normal, como la propaganda que hace el cabildo de isla ecológica, la de los paisajes impresionantes esculpidos por generaciones de gomeros y, al mismo tiempo, sus gobernantes destruyen con dinero europeo un paisaje protegido por las normas comunitarias. Tan normal como la poca vergüenza de muchos políticos, estos ejemplos lo dejan claro.
Eustaquio Villalba Moreno |