El Ayuntamiento de La Laguna y el plan general urbano: Elfidio y la demagogia

25/3/99

El día 30 de julio de 1998 el equipo de gobierno del ayuntamiento de La Laguna expuso en el pleno de la corporación el polémico Plan General Urbano, un documento que pretende convertir en urbanizable gran parte del suelo agrícola del municipio, y arrinconar las explotaciones ganaderas, que son tradicionales de La Laguna, para dar rienda suelta a los especuladores del asfalto y del cemento. Los poderes fácticos que manejan los hilos del ayuntamiento de La Laguna (especuladores inmobiliarios, principalmente) pretenden convertir los espacios rurales y periurbanos de este municipio, de alto valor paisajístico, agrícola y ganadero, en urbanizaciones de chalets adosados que se venderán a precio de oro.

La oposición popular a estos manejos políticos ya se manifestó contundentemente entre 1995 y 1996, cuando unos estudiantes universitarios plantaron sus casetas de campaña en medio del trazado de la vía de ronda para impedir que se construyera esta carretera, que pretendía atravesar la vega de La Laguna. Esta vega posee, según aseguran los expertos, uno de los suelos agrícolas más ricos de Canarias, y un conjunto de explotaciones agrícolas tradicionales de autoconsumo que, además, conforman un paisaje verde y rural a dos pasos del núcleo histórico de la ciudad. La acampada de la vía de ronda mantuvo paralizada la obra durante un año, período en el que el ayuntamiento de La Laguna, la consejería de Obras Públicas del Gobierno de Canarias y los constructores se afanaron en buscar la manera de expulsar a los estudiantes para continuar la carretera, que no contaba con los requisitos legales pertinentes.

La opinión de parte del pueblo de La Laguna se hizo oír de nuevo en el pleno del 30 de julio de 1998, cuando el concejal Antonio Pérez Godiño intentó convencer de lo bueno que es para el futuro del municipio el Plan General Urbano, en vez de reconocer la verdad, que dicho plan es estupendo, pero sólo para las cuentas bancarias de cuatro constructores que están deseando desde hace años entrar a saco en las bolsas de suelo agrícola de la vega lagunera para montar una ciudad dormitorio de lujo. El hecho es que los asistentes al pleno de aquel día de verano le montaron un abucheo monumental a los miembros del gobierno municipal (Coalición Canaria y PP), porque, ya se sabe, en este simulacro de democracia, plegada a los intereses del capital, a veces sólo queda el derecho al pataleo.

El alcalde, Elfidio Alonso Quintero, sufre curiosas transformaciones cerebrales: hace algunos decenios se enorgullecía de cierto ramalazo izquierdista e incluso independentista e idealizaba al campesino canario en las letras de su grupo musical, Los Sabandeños. Hoy milita en ATI (Agrupación Tinerfeña Independiente, un partido político de derechas) y sigue cantando a las tradiciones canarias y a la hermosura del paisaje lagunero en Los Sabandeños, mientras se erige en uno de los principales valedores del cemento y el asfalto en el municipio que gobierna. Claro que, las incompatibilidades morales y la vergüenza torera son cosa personal de cada uno.

Dos días después del famoso pleno en La Laguna, el equipo de gobierno del ayuntamiento publicó un comunicado agresivo y de mal gusto en los periódicos locales, en el que acusaban a "varios grupúsculos políticos de escasa representatividad, aliados con los partidos opositores en el consistorio (militantes y simpatizantes del PSOE e IU)", que, según ellos, "dieron todo un curso de la más soez e intransigente actitud, provocando, reprimiendo y obstaculizando el desarrollo del debate, con el único propósito de imponer sus posturas y no dejar que el discrepante propusiera las suyas. Así, no permitieron, con gritos y aspavientos, que el concejal ponente del Plan General, Antonio Pérez Godiño, expusiera las razones y los planteamientos de un documento que va a resultar vital para el interés general de los laguneros y tinerfeños".

En cuanto a la acusación de pertenencia a uno u otro partido político, "cree el ladrón que todos son de su condición". Elfidio Alonso no entiende que alguien (grupos ecologistas, por ejemplo) le pueda hacer oposición apartidista, oposición de sentido común sin más. En cuanto a la soez e intransigente actitud, "quien esté libre de culpa que tire la primera piedra". No olvidaremos nunca el discurso insultante y fascistoide que pronunció Elfidio Alonso el día que logró inaugurar la vía de ronda. Insultó a quienes se habían opuesto a tal obra y a quienes habían impedido de modo pacífico el paso de las palas mecánicas. Según el alcalde, a pesar de la "estulticia pueblerina" (sic) de aquellos, la autovía se había culminado.

En tercer lugar, puede que los gobernantes de La Laguna convenzan a algún incauto desinformado de que el Plan General resultará vital para el interés general de los laguneros y los tinerfeños, pero eso no es más que una mentira. De ninguna manera se puede disfrazar de interés general (urbanizar gran parte del municipio y acabar con el terreno agrícola) lo que va en interés de los constructores y quienes les apoyan desde los despachos oficiales.

Firmado:Ernesto Merino

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