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ATAN
Carta abierta a la presidenta de los museos de Tenerife en el día internacional de los museos Estimada doña Fidencia: Acabo de recibir su invitación a la conferencia, que tendrá lugar el jueves día quince de mayo, con motivo del Día Internacional de los Museos. Este año, como bien sabe, está dedicado a resaltar la labor de las personas que dedican su tiempo a servir de cauce entre los museos y la sociedad, a los que desinteresadamente colaboran con estas instituciones culturales. No somos pocos. En la actualidad existen 85 asociaciones de amigos de los museos en España agrupadas en la Federación Española de Amigos de los Museos (FEAM) con más 50.000 socios y, entre todos, hemos elegido para este año el lema: "museos y amigos". De su invitación me han llamado la atención dos cosas: la primera es que no menciona el motivo de celebración y, la segunda, que la Asociación de Amigos del Museo de Ciencias Naturales de Tenerife haya sido marginada en la organización de estos actos, a pesar de sus cinco años de continuas actividades y publicaciones. Nunca pensé que su inquina a los amigos del Museo de Ciencias Naturales llegara a tales extremos. Es verdad que esta Asociación, de la que fui presidente hasta septiembre del año pasado, no ha merecido su atención ni su apoyo. Tampoco ha mostrado en estos cuatro años el menor interés por mantener un diálogo fluido con los amigos del museo. En la último boletín de nuestra Asociación, decía en su editorial: "Por supuesto, no podemos dejar de citar la imprescindible colaboración, estímulo y medios que nos brinda el Organismo Autónomo de Museos del Cabildo, especialmente su presidenta, Fidencia Iglesias; Su constante apoyo ha sido y es imprescindible para que esta asociación cumpla con los objetivos fijados en sus estatutos". Este elogio desmedido, y totalmente ajeno a la realidad de las relaciones que mantiene con nuestra asociación, fue la única forma que tenía para hacerle llegar el malestar de la Junta Directiva por su negativa a recibirnos, por olvidar todo lo relacionado con los amigos y por su nulo apoyo de nuestros objetivos. Suponía, y supuse mal, que usted entendería la ironía que conlleva los halagos inmerecidos, que asumiría su obligación como responsable de un organismo público de facilitar y proteger este tipo de iniciativas culturales, máxime cuando la nuestra podía exhibir los notables resultados obtenidos. Pero esta invitación es la evidencia de que usted sigue considerando a la Asociación de Amigos del Museo de Ciencias Naturales como algo ajeno a "sus" museos. Tanto es así que en la página de internet de OAMC www.museostenerife.org no sólo no se menciona a la asociación y sus numerosas actividades, es que ni tan siquiera figura entre los enlaces de interés a juicio del OAMC. Sólo si se entre en la del Museo de Ciencias Naturales se encuentra un escueto enlace con la página de la Asociación.. Usted recordará que el cinco de septiembre pasado mantuvimos nuestra última conversación. Sus razonamientos y opiniones me hicieron ver lo que me negaba a aceptar: que su concepción de los museos, y del papel de las asociaciones de amigos, eran absolutamente incompatibles con las mías. No era posible mantener la ficción de una asociación basada en la amistad cuando usted, como responsable del OAMC, la rechazaba. Ese mismo día presenté mi dimisión a la Junta Directiva que fue aceptada por unanimidad. Pensando en el futuro de la asociación, sólo pedí una cosa a mis compañeros: que le solicitaran una entrevista con la finalidad de aclarar la situación y establecer las bases de una mejor colaboración con la nueva Junta Directiva. Desgraciadamente, usted no ha tenido el menor interés en reunirse con la junta en funciones en todos estos meses. Es verdad que tampoco se ha preocupado por ello el actual presidente de la asociación, a pesar de habérselo recordado en varias ocasiones. Doña Fidencia, su actitud, deja bien claro que no quiere tener como amigos a los amigos de los museos. Llegué a pensar que el problema podía ser yo, pero transcurridos ocho meses desde mi dimisión es evidente que no era yo; por el contrario, creo que es el resultado de su manera de gestionar los museos y de su idea de lo que es cultura. Los pocos actos de la asociación en los que usted participó fueron los que tenían repercusión en los medios de comunicación, jamás la vimos en las conferencias, nunca ha mostrado el más mínimo interés por nuestras publicaciones o cualquier otra actividad organizada por los amigos. Me dijo en una ocasión que nuestros actos eran minoritarios y que prefería organizar eventos multitudinarios, actividades que atrajeran mucha gente y me ponía el ejemplo del fantasma del Museo de Historia. Es verdad, esa manera de entender las actividades de los museos es lógico que gestara un fantasma en el Museo de Historia: el de la Asociación de Amigos del Museo de Historia que sólo ha existido en el mundo virtual, el mismo que parece querer para la nuestra. Como muchos otros políticos usted confunde gestión con publicidad y autobombo; pero el patrimonio de los museos son sus colecciones, el trabajo de su personal, la calidad de sus exposiciones y la cantidad de amigos que consigue aglutinar, algo que no se obtiene sólo con publicidad. Usted no gobierna los museos como una servidora del patrimonio público obligada a responder ante los ciudadanos. Por el contrario, sus decisiones parecen indicar que dispone libremente de sus fondos al margen de los museos y sus objetivos. Un caso evidente es el recientemente convocado premio de investigación Sebastián de la Nuez. Según dijo usted en su momento: "Este premio se crea en reconocimiento a la trayectoria literaria y lingüística del profesor Sebastián de la Nuez, hijo adoptivo de Tenerife, así como a su labor en la Universidad de La Laguna y en la Sociedad Económica de Amigos del País". Sebastián de la Nuez fue mi profesor en Preu y en la Facultad, fui miembro de su Junta de Gobierno durante su etapa de Director de la Sociedad Económica de Amigos del País, sus méritos han sido reconocidos con el Premio Canarias y otras muchas distinciones, pero su currículo es totalmente ajeno a los museos como usted misma reconoce. A cambio de la donación de sus fondos bibliográficos, y la compra de sus documentos literarios, usted asumió "el compromiso del OAMC de mantener y conservar dicho fondo para la investigación, educación y disfrute de los ciudadanos, mediante la creación de la Biblioteca y Centro de Investigación Histórico Literario Sebastián de la Nuez, que estará ubicada en las futuras dependencias del Palacio de Lercaro de La Laguna, sede del Museo de Historia." Además lo nombra usted director vitalicio de la biblioteca que lleva su nombre, con derecho a despacho y a dos becarios. Lo designa presidente, también vitalicio, del jurado del premio.¿Por qué es tan generosa con el dinero de los museos?¿No conoce a nadie relacionado con la historia de nuestros museos con mérito suficiente para dar nombre al primer galardón instituido por el OAMC? Telesforo Bravo, José María Fernández Fernández, Serra Ráfols, V. Voggenreiter, Leopoldo de la Rosa, Luis Diego Cuscoy, A. Cioranescu, Blas Cabrera... son en mi opinión, y a título de ejemplo, nombres mucho más apropiados para recibir este reconocimiento del OAMC por su estrecha relación con el mundo de la ciencia, la historia y los museos. ¿Sobra el dinero en el OAMC? ¿Los museos tienen todas sus necesidades cubiertas? Son las dos preguntas que me hice cuando vi la cuantía de la convocatoria del premio Sebastián de la Nuez. Creía que la respuesta evidente era no; aún así, se lo pregunté al director del museo de Ciencias Naturales. Su contestación afirmativa reconozco que no me la esperaba. A pesar de ello, sigo pensando que falta personal especializado o becarios de investigación además del flagrante incumplimiento de uno de los motivos de cualquier museo: crear amigos para que sirvan de cauce con la sociedad. Junto con los otros compañeros de la Junta Directiva dediqué tiempo, dinero y amigos a sacar adelante la Asociación; a cambio gané muchos más amigos, conocimientos y, algo para mí muy importante, la satisfacción personal de contribuir al estudio y difusión de la naturaleza, la cultura y los museos. Siento que usted nunca apoyara ni entendiera nuestros fines y motivaciones. Deseo, sea cual sea el partido que gane las elecciones, que haya otra actitud hacia la Asociación (y otra manera de entender la gestión de los museos) muy distinta a la suya. Los cuatro años que coincidimos en el mundo de los museos no conseguí que mantuviera un diálogo fluido con los amigos, nunca tenía tiempo, y mucho menos iniciativa, para dialogar con el presidente de la Asociación, por eso he elegido dirigirme a usted a través de una carta pública, porque pública y retribuida es su responsabilidad y también pública, pero desinteresada, la mía. Saludos cordiales Eustaquio Villalba Moreno Ex presidente de la Asociación Amigos del Museo de Ciencias Naturales de Tenerife |
10/05/2003
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