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ATAN
La política despolitizada Hace pocos días el alcalde de Santa Cruz, Miguel Zerolo, descalificaba a la plataforma ciudadana que aglutina a los ciudadanos que se oponen a la urbanización de Las Teresitas acusándola de estar politizada. Los del PP no participaron en una manifestación contra el racismo y la xenofobia celebrada el pasado domingo en Barcelona porque estaba politizada. El gobierno vasco y los partidos nacionalistas no acudieron a otra manifestación en la que se pedía la disolución de la banda terrorista ETA y el fin de las antidemocráticas coacciones que sufren los no nacionalistas en el País Vasco; la razón: consideran su convocatoria un acto electoralista. Produce pasmo y rubor esta exhibición pública de analfabetismo político y del escaso dominio que manifiestan de la dialéctica, la retórica, la gramática y la lógica; saberes que, al parecer, han abandonado por las técnicas publicitarias (aunque a ellos les gusta más decir “marketing político”). Demuestran, de paso, su escasa capacidad para argumentar y debatir. ¡Pues claro que la Plataforma ciudadana está politizada! No en vano es una agrupación de ciudadanos que pretenden conseguir que la playa siga siendo para uso y disfrute de los ciudadanos de la “polis”. Impresiona que estos profesionales de la política, como es el caso del alcalde de Santa Cruz, ignoren lo más elemental de su profesión; es como si alguien afirmara ser químico confesando al mismo tiempo que no sabe formular. Miguel Zerolo no ha tenido otra profesión que la de político y todavía no sabe que los políticos están para resolver las cuestiones políticas, las que afectan a los ciudadanos. El alcalde de Santa Cruz al descalificar con ese argumento a un colectivo, lógicamente, lo único que consigue es descalificarse como político. ¿Quién esta más politizado en Santa cruz que su alcalde? ¿Sus actos y sus decisiones municipales no son acaso el resultado de la acción política? ¿O tal vez cree que dirige una empresa y no una institución pública? Estos vividores profesionales de la política confunden ser partidario (algo no solo legítimo sino necesario en democracia y que por tanto no descalifica a nada ni a nadie) con estar politizado. Curiosamente, estos políticos se identifican con el pensamiento de Franco cuando decía que no hay que meterse en política, actividad que pervierte al hombre común, a ellos no les afecta porque son políticos despolitizados. Esta aparente antinomia nos es tal cuando se carece de principios y la única norma es alcanzar y mantenerse en el poder. Eso explica que recurran, como hace el alcalde chicharrero, a negar la validez de los argumentos de unos ciudadanos por no haber nacido en el lugar, en su caso en San Andrés. Es una muestra de la finura de sus análisis políticos. Para el alcalde la situación planteada en Las Teresitas sólo admite dos opciones: urbanizar de acuerdo con los intereses de los empresarios Antonio Plasencia e Ignacio González o dejarla en el estado de abandono en que la tiene sumida en ayuntamiento. La realidad es bien distinta, y sólo desde la demagogia se puede hacer esta reducción al absurdo para ocultar lo evidente: la urbanización de la playa es el pelotazo del fin de siglo en Tenerife. No hay que extrañarse de la postura del alcalde: cuando era consejero de turismo del gobierno autónomo fomentó el crecimiento desaforado del número de visitantes y el consiguiente destrozo de los territorios insulares. Convertir las Teresitas en el eje de una nueva urbanización turística supone, en primer lugar, aumentar el exceso de oferta de la isla perjudicando al conjunto del sector; además, se saturaría una vía que ya está próxima al colapso en los meses verano. A estos inconvenientes se añade que el núcleo de San Andrés terminará siendo un barrio a eliminar, lo único que van a conservar es el castillo, le hace falta para las postales. Que los habitantes de Santa Cruz se queden sin su playa, una playa que han pagado con sus impuestos, y que sea en beneficio de unos especuladores multimillonarios, resulta algo más que llamativo, pero que sea con el apoyo expreso del alcalde, es incomprensible. Supongo que esta manera de actuar es el resultado de su ignorancia y no de otros intereses pero, en cualquier caso, si sé quiénes saldrán perdiendo: los ciudadanos de Santa Cruz y el sector turístico, pero también sé los que salen ganando: los constructores, las inmobiliarias y todos los relacionados con la cultura del pelotazo, los mismos que están convirtiendo Tenerife en un lugar cada vez más degradado y con peor calidad de vida. Eustaquio Villalba Moreno |
24 Febrero 2000
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