|
ATAN
Esteban Bethencourt, un alcalde "cojonudo" El alcalde de Valle Gran Rey, Esteban Bethencourt, pertenece a Coalición Canaria pero este hecho tiene poca relevancia a la hora de ejercer su mandato. Su forma de administrar no difiere de la que practican otros cargos públicos que tienen, teóricamente ideologías opuestas, como es el caso del socialista Casimiro Curbelo presidente del Cabildo gomero o de Domingo González Arroyo del partido Popular, en el ayuntamiento majorero de la Oliva. Gobierna el municipio como si fuera su finca particular; es de los que creen que la mayoría absoluta les da carta blanca para actuar sin tener que dar explicaciones ni cuenta de su gestión. No sólo no las da a la oposición, también se las niega a los vecinos y asociaciones. Como buen cacique, beneficia a los amigos y premia a los incondicionales, pero persigue y amedrenta a todo aquel que ose pedir explicaciones de su gestión al frente del ayuntamiento. Este alcalde de Coalición Canaria muestra signos externos de riqueza indicativos de un saneado patrimonio, algo que habla muy bien de su capacidad par multiplicar el sueldo que le pagan los vecinos; sin embargo, no demuestra tener la misma sagacidad y buena visión de futuro a la hora de planificar el municipio. Primero quiso cerrar la playa con escolleras, cegar prácticamente la desembocadura del barranco y convertir Valle Gran Rey en un remedo de Las Américas. Afortunadamente, la movilización popular y las denuncias de los grupos ecologistas pararon este proyecto que acarreaba el destrozo irreversible de la playa y un aumento considerable del peligro de riadas. Luego ha pretendido construir carreteras con graves impactos paisajísticos y medioambientales. En todas estas polémicas propuestas jamás ha dado la cara, nunca ha aceptado un debate, es incapaz de argumentar; sólo atiende, al parecer, a la razón de la fuerza y del dinero. El plan de medianías de La Gomera, teóricamente tiene como objetivo el mantenimiento de las actividades tradicionales, la conservación de los paisajes y la mejora de la renta de sus moradores. La unión Europea aporta una gran parte de los fondos y los administran las instituciones insulares y autonómicas. Pues bien, a cargo de este Plan, a solicitud del ayuntamiento y con la conformidad del cabildo, se construyó una pista agrícola desde Taguluche hasta el barranco de Guariñén pero, en toda la cuenca de este barranco no hay agricultura ni tiene condiciones para que la haya. Entonces ¿para qué quería Esteban Bethencourt y Casimiro Curbelo construir esta pista? Desde luego, estaba claro que no era para impulsar el desarrollo agrícola del municipio. Tanto interés pusieron en la construcción de la “pista agrícola” que se permitió utilizar piedra basáltica extraída del espacio protegido El Lomo del Carretón. No sólo hizo oídos sordos el conjunto del consistorio de Valle Gran Rey, también el cabildo insular y su Agencia Insular de Medio Ambiente, ignoraron las denuncias puestas por los vecinos al igual que la Consejería de Política Territorial. Los responsables de estas instituciones pusieron en evidencia que el medio ambiente les importa un comino, que les da igual que los vecinos y las asociaciones ecologistas protesten, para ellos (PSOE, Coalición Canaria y PP) la prioridad la tienen otras cosas que no se dignan a contar a los ciudadanos, pero que los hechos y el tiempo las pone en evidencia: está previsto la construcción de una urbanización turística en el barranco de Guariñén. Estos personajes, acostumbrados a actuar de esta manera, se han llegado a creer impunes. Pero, a veces, el estado de derecho funciona pese a la presión de sus métodos caciquiles. El pasado día 22 el alcalde de Valle Gran Rey tuvo que comparecer en el juzgado de San Sebastián como imputado de un delito ecológico en la causa 299/88. Con anterioridad había tenido que prestar declaración como imputado, aunque en este caso y debido a su negativa a acudir a las citaciones conducido por la fuerza pública, el constructor de la “pista agrícola” que utilizó la piedra del espacio natural contraviniendo la normativa existente. En el momento de escribir estas líneas, 27 de diciembre, el alcalde de Valle Gran rey seguía sin obedecer el auto judicial que ordena la paralización de la planta embotelladora que se ha empeñado en construir en Taguluche. No hay duda, Esteban Bethencourt es un alcalde “cojonudo” y, será por eso que las cosas las hace por algo que no tiene nada que ver con razones ni argumentos y , todavía menos, con el respeto al estado de derecho. Eustaquio Villalba Moreno |
27/12/2000
Ir a... |