Conjunto Arqueológico de Achbinicó

Abril de 1998

Esta asociación desea dar a conocer a la opinión pública una serie de acontecimientos que ha venido ocurriendo en el Municipio de Candelaria, concretamente en la zona de la Cueva-Ermita de San Blas y la Cueva de los Camellos (Playa de La Arena). Estas dos cuevas forman, junto con un amplio número de cavidades en la desembocadura del Bco. de Tapia, el denominado conjunto arqueológico de Achbinicó, el cual posee un notable interés histórico.

A finales de Noviembre, la prensa hace referencia a la Ermita de San Blas, notificando el derribo del inmueble por parte del arquitecto encargado de su restauración, ante lo cual la Unidad de Patrimonio del Cabildo decide la suspensión cautelar de la obra (precisamente es la propia Consejera de Cultura quien concede la autorización para el derribo del inmueble en clara situación de irregularidad).

Tales hechos centran la atención de los implicados, de diversos sectores profesionales vinculados con el Patrimonio Histórico y de la Sociedad Canaria en general, pasando, en parte, desapercibida otra obra que se realiza simultáneamente y que constituye asimismo una profunda agresión a la herencia cultural de Tenerife.

Se trata de la apertura de una zanja destinada a albergar las canalizaciones de aguas residuales para su emisión por el bufadero existente en el lateral Este de la Cueva de los Camellos, afectando a las zonas donde se ha llevado a cabo recientemente excavaciones arqueológicas. Actualmente, las obras del llamado "EMISARIO SUBMARINO DE CANDELARIA" continúan. Estas obras están promovidas por el Consejo Insular de Aguas de Tenerife y el Ayuntamiento de Candelaria, siguiendo un proyecto realizado por la entidad mercantil URBEING, S.L., redactado en octubre de 1996 y firmado por el Ingeniero Don Rufino García Fernández.

En la tramitación y aprobación del proyecto se ha producido una serie de graves circunstancias:

Consta en el proyecto de referencia un Estudio Básico de Impacto Ecológico; documento preceptivo al tratarse de una obra financiada con fondos de la Hacienda Pública Canaria (art. 5 Ley 11/1990, de Prevención del Impacto Ecológico).

En dicho documento a la hora de considerar los efectos negativos del proyecto sobre los usos tradicionales del suelo (art. 11.2.f), o a restos históricos (art. 11.2.g) no hace mención a que las obras afectan directamente a un Conjunto Histórico, incoado por resolución de la Dirección General de Cultura del Gobierno de Canarias, de fecha 16 de noviembre de 1984.

Por lo que se refiere a restos arqueológicos (art. 11.2.g), señala el Estudio de impacto en la página 22 (anexo 6) lo siguiente:

"Restos Arqueológicos

No se tiene conocimiento de la existencia de yacimientos arqueológicos, no obstante cualquier incidencia en este aspecto deberá ser inmediatamente puesta en conocimiento del área de medio ambiente del Cabildo Insular de Tenerife y será objeto de paralización de las obras considerándose el impacto como nada significativo."

Es más cierto que el redactor del proyecto y del E.B.I.E., el Ingeniero Don Rufino García Fernández, ha ocultado, falseado y manipulado datos en el proceso de evaluación, toda vez que, además de lo expuesto anteriormente en relación con el Conjunto Histórico, las obras han afectado gravemente al conjunto arqueológico de Achbinicó, del cual existe numerosa bibliografía. Ha sido excavado parcialmente con autorización de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Canarias y figura recogido en la Carta Arqueológica del municipio de Candelaria (este documento está en poder de la Dirección General de Patrimonio, del Cabildo Insular de Tenerife y del Ayuntamiento de Candelaria - promotores estos últimos del proyecto-).

Pero es que, además, este hecho fue denunciado durante la ejecución de las obras por un equipo de arqueólogos, en fecha 11 de diciembre de 1997, ante la Dirección General de Patrimonio, el Cabildo Insular de Tenerife y el Ayuntamiento de Candelaria, sin que se haya procedido a la paralización inmediata de las obras. Por el contrario, el redactor del proyecto, alertado por el equipo de arqueólogos del daño que se le estaba causando al patrimonio arqueológico, les manifestó que en ningún caso la obra se paralizaría.

Estos hechos, constituyen la figura recogida en el artículo cuatro de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español; es decir la de EXPOLIO, de la que son principales responsables, los promotores del proyecto (Consejo Insular de Aguas y Ayuntamiento de Candelaria), la Consejera de Cultura del Cabildo de Tenerife, el Inspector de Patrimonio de Tenerife, la Dirección General de Patrimonio y el redactor del proyecto.

En síntesis, podemos decir, que el Conjunto Arqueológico de Achbinicó ha sido objeto de una agresión que ha afectado profundamente al estado de conservación de algunos de sus diversos valores patrimoniales y en lo relativo al Patrimonio Arqueológico, se ha dado un paso de gigante en la destrucción de los yacimientos.

Así mismo, ATAN desea resaltar, una vez más, la ineptitud y la ineficacia con la que las administraciones públicas (Unidad de Patrimonio del Cabildo Insular de Tenerife, -en la persona de la Consejera de Cultura-, el Inspector de Patrimonio y la Dirección General de Patrimonio) tratan los temas relativos al patrimonio arqueológico, etnográfico o paleontológico de Tenerife. Esta incompetencia, queda patente en casos como el de Achbinicó y una larga lista de conjuntos patrimoniales, en los que la administración ha actuado después de haber tenido conocimiento por los medios de comunicación, casi siempre a petición de algún particular ó por presión de la opinión pública y en los que, por lo general, se pasan la pelota del problema, con el argumento socorrido de quién ostenta las competencias. Lo más grave es que esta actitud es algo habitual en nuestras administraciones, algunas de las cuales como el Cabildo Insular de Tenerife, no tienen ningún reparo en abrir sendas cuentas (de una de las cuales es titular el obispado) y solicitar dinero de los ciudadanos para poder proteger y restaurar nuestro patrimonio, hechos como este reflejan la clara falta de respeto hacia nuestra herencia cultural.

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