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Laguneta de la Rasca, AronaIncoación del expediente de delimitación del entorno del Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica a favor de la Laguneta de la Rasca, en el término municipal de Arona |
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Diciembre 1999 En el Malpaís de la Rasca y su entorno abundan referencias a puntos de aguas estancadas que han facilitado la explotación de estas tierras desde tiempos remotos. El agua no es sólo un factor esencial en la elección de los asentamientos sino un elemento importante en las estrategias productivas de las poblaciones, sobre todo para aquellas comunidades dependientes de las variaciones meteorológicas, lo que explicaría la fuerte concentración de yacimientos en toda la zona y la continuidad de las actividades pastoriles hasta hace pocos años. La toponimia es un magnífico indicador, pues hace alusión a determinadas condiciones edáficas que favorecen la presencia de contenedores naturales en este paraje: el más elocuente es el término Laguneta, que tiene por significante un gran cráter de 150 m. de diámetro. El edificio volcánico posee un fondo colmatado por depósitos terrígenos cuya plasticidad permite retener el agua precipitada durante largos períodos, suficiente para consumo humano y para el ganado, según el régimen de lluvia. La Laguneta debió tener un valor especial para estas gentes, quizás la necesidad de control del agua, que motiva cierta innovación espacial sobre el patrón de asentamiento observado en casi todo el sur insular. La distribución de los yacimientos, la clasificación funcional, el orden espacial, el repertorio ergológico, la intensidad de uso del espacio, etc. la diferencia del resto de grupos del malpaís, lo que parece encauzar su interpretación en ese sentido. En cualquier caso, desde la perspectiva patrimonial es un gran complejo arqueológico constituido por conjuntos de yacimientos al aire libre muy bien conservados, frágiles, peligrosamente accesibles y que muestra valores merecedores de especial protección. Valores que fueron resaltados por la Carta Arqueológica de Arona y por un documento de diagnóstico arqueológico de la Reserva Natural que desarrolla la Dirección General de Patrimonio Histórico en 1995 y que da origen a nuevos hallazgos en la zona. |