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Octubre 1999
La política de una empresa con grandes beneficios anuales y que es responsable de una parte importante de la contaminación de las islas, no puede ser la que sigue Unelco. En un territorio físicamente limitado como el nuestro, no se puede mantener la idea de que, a mayor demanda, mayor debe ser la producción. Unelco tiene dinero de sobra para poner en práctica campañas de ahorro energético, que premien a los que menos consumen y los gobiernos deben ser capaces de obligar a Cabildos y Ayuntamientos a reducir la iluminación pública, aumentando su efectividad. No tiene lógica que Tenerife tenga tres centrales de Unelco, contaminando cada una su sector y creando un impacto visual propio de principios de siglo. Pero además está el problema de los tendidos. Unelco crea líneas sobre un mapa, prestando poca atención al interés paisajístico o natural de un paraje. Lo único que les interesa es llegar de un punto a otro de la manera más económica posible, pisando a vecinos, fincas, monte público y todo lo que pase por delante. En la isla tenemos tendidos a pocos metros sobre azoteas de casas, como en La Higuerita, cortafuegos kilométricos con torres por su centro, como en la Esperanza, la Matanza y todo el Sudeste, cables grapados en las fachadas de casi todas las casas de la isla que, junto a los de teléfonos, destruyen las fachadas, cables colgando entre farolas o cruzando calles por el aire... En resumen, toda la isla está llena de cables mal colocados y de torres que además, parece que las colocan en los lugares más visibles. Ejemplos de esto son las torres de la línea que va a la dársena pesquera, cruzando el sur de Anaga por las crestas de los valles, desde donde son visibles de cualquier parte. También la línea de transporte entre Las Caletillas y Granadilla aparece en zonas destacadas del monte de Candelaria, rodeando a Igueste por todas las crestas... |