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Viernes, 24/7/98
La obra comenzó hace un par de años, con el afán acomplejado que existe en las islas por tener una infraestructura exagerada. La antigua carretera tenía varios problemas de tráfico en los cruces más importantes como son los accesos al Puerto de la Cruz y al centro de Los Realejos, formándose largas colas de coches que perjudican también a los que se dirigen al resto del norte de la isla, por ser esta la única alternativa cómoda de paso. Acabándose la antigua autopista en el comienzo del valle, se decidió ampliarla en siete kilómetros hasta el otro extremo del mismo, con un presupuesto inicial de 6000 millones de pesetas. Nótese que si las autopistas del centro de Europa tuviesen esos precios, gran parte de la actual red no se hubiese podido construir.
La mitad del trazado transcurre aproximadamente por la antigua carretera, destrozando los márgenes de la misma por el ensanche en el que cortaron muchos árboles y se llevaron por delante varias casas (ver foto). Luego, cerca del polígono industrial de San Jerónimo, en la Orotava, se desvía para evitar una travesía con demasiadas casas como para pagar expropiaciones. En todo su recorrido se ha destrozado plataneras y otros cultivos, y lo que es más grave, se ha añadido al urbanismo desmesurado del valle una cicatriz que lo corta de mala manera. Lo peor del asunto es que, si realmente el problema básico era el tráfico en los enlaces, hubiese sido quizás suficiente con hacer éstos a nivel, pues la antigua carretera era bastante recta y ancha, como para permitir mucha densidad. Podrían haber rodeado el núcleo de San Jerónimo para desviar el tráfico de una travesía, y podrían haber arreglado el firme de la carretera general. Con esto, el impacto de la vía se hubiese limitado a los enlaces, que al fin y al cabo ya existían. Pero es evidente que una solución tan simple no implicaría ninguna justificación de los miles de millones que se habrá tragado (como siempre) más de uno. Durante la ejecución de las obras ha existido todo tipo de problemas: cortes de tráfico, unos desagües por lo visto insuficientes para semejante autovía, una planta de asfalto horrible situada en medio del valle contaminando los alrededores, malas cimentaciones, etc... A principios del año pasado, apareció en los periódicos (La Gaceta de Canarias, 15/3/97, pag.13), que faltaban unos 2000 millones para terminar la obra. Este aumento progresivo de gastos iba por los 8800 millones a finales de Agosto de 1997 (El Día, 27/8/97, portada), es decir, casi 3000 millones más que el costo inicial. La obra se inauguró a principios de 1998, y ya están hablando de la vía diagonal, otra carretera nueva que cortará el valle, como su nombre indica, de esquina a esquina. Los acabados son pésimos, con muros de piedra enormes, pasos peatonales sucios y una mediana en la que han plantado adelfas, como si no existiesen cientos de especies autóctonas más interesantes... |