El convenio de carreteras del Gobierno de Canarias

Jueves, 23/7/98

El Gobierno de Canarias firmó el año pasado un convenio de carreteras que significa contraer una deuda progresiva para la economía insular y otro golpe al entorno geográfico.

Las islas no necesitan más carreteras, sino menos coches. Pretender solucionar el problema del tráfico en un territorio limitado, cuando no tiene remedio ni en los continentes, es un puro disparate.

Sucede, sin embargo, que las obras siempre cuestan algo más de su valor auténtico, y los aprovechados de turno se enriquecen así con una idea que saben que es falsa. Aparte, existe también un grupo mayoritario de personas que están a favor de aumentar el número de vías por isla, convencidos de que el progreso significa asfaltarlo todo.

Evidentemente, el hecho de seguir asfaltando conforme aumenta el parque móvil está limitado por la costa de cada isla, aunque se cargasen todos los territorios protegidos, las casas y los cultivos. Por lo tanto, la simple idea de compensar el exceso de coches con más asfalto carece de fundamento.

Otra cosa es que, al igual que sucede con los teléfonos móviles, el consumismo obligue a meter ciertas ideas por las narices a las personas, como lo es comprar coches. El coche es un artículo de lujo que, sin embargo, se lo permite cualquiera (en principio). Tanto los gobiernos como las casas de venta se encargan de facilitar el desembolso de dinero para comprarlos, siendo los propios dueños del negocio del petróleo los principales culpables, apoyados por las incompetentes autoridades locales.

Una isla no puede ser solamente un nudo de carreteras que no lleven a ningún sitio. Esto sucede de hecho ya en islas como Tenerife o Gran Canaria. La gente sale a 'pasear' en coche los fines de semana, y se encuentra con que, si deciden ir a un lugar determinado, surge una pelea sobre la ruta a seguir, pues hay miles de posibilidades. A unos les gusta pasar por cierto lugar, otros quieren parar en no sé que bar, otros quieren ver no sé que obra, otros quieren llegar antes por la autopista...

A modo de ejemplo, Anaga, en la isla de Tenerife, es una comarca muy montañosa con una serie de caseríos desperdigados, cada uno de los cuales tiene su propia carretera asfaltada, formando una red de vías casi increíble en un territorio tan escarpado. Cuando ya prácticamente no quedaba ningún núcleo por conectar, empezaron a construir pistas para llegar a lugares de población nula o muy escasa. Tal es el caso de Chinamada, por ejemplo, hasta donde llegó una pista destrozando huertas, monte y paisajes de incalculable valor para alcanzar a dos cuevas con cuatro habitantes. Hoy, seis años después de esto, en Chinamada existe una plaza con ermita y varias casas nuevas gracias a la carretera, que ya ha sido incluso asfaltada.

Pista de Chinamada
Obra de la carretera de Chinamada (Anaga)

En la foto puede verse el aspecto de la pista al año de inaugurarse, mostrando la envergadura de la misma en contraposición a las cuatro casas que hay.

Las carreteras que pretenden financiar son inútiles: tal es el caso de la circunvalación de Las Palmas, con decenas de miles de millones de presupuesto, como si fuese una metrópolis de millones de habitantes. También está la carretera de Valverde a Frontera en el Hierro, miles de millones para reducir distancias en una isla donde casi da claustrofobia moverse por lo rápido que termina su territorio. Las autopistas de Tenerife, con enlaces monstruosos y carísimos, tan complicados que cuando los conductores aprendan a usarlos, ya se quedarán pequeños. Las carreteras de La Gomera, destrozos bestiales en zonas muy montañosas para ahorrar diez minutos en el recorrido total.

A todo esto hay que añadir las carreteras financiadas por Cabildos y ayuntamientos, que también destrozan lo suyo, aunque normalmente con menos presupuesto.

Resumiendo, las islas siempre han vivido con el complejo de la incomunicación y hoy se pretende acabar con él creando uno nuevo: el del aislamiento, porque dentro de poco, todas las carreteras posibles estarán construidas. En lugar de gastarse el dinero en mejorar y arreglar las antiguas vais, lo desperdician construyendo otras nuevas que a veces pasan a dos pasos de la vieja. Los isleños nos aburriremos de ver siempre lo mismo, sin nada más por descubrir y entonces algunas voces recordarán quiénes fueron los responsables.

Firmado:Bibi.

Principal | Correo | Temas | Secciones | Servicios