Vertedero de escombros de San Juan de la Rambla

22/2/98

El Cabildo de Tenerife sigue empeñado en borrar del mapa el barranco de Poncio en San Juan de la Rambla, con el respaldo, por supuesto, del ayuntamiento local. Para evitar esta salvajada, fueron entregadas en su momento 2400 firmas en contra del proyecto y, como siempre pasa en estos casos, el argumento para despreciarlas es que sólo 175 son de personas que residen en el municipio. Esta actitud es bastante clásica y normalmente se presenta en estas situaciones, véase por ejemplo la Playa del Roque en Santa Cruz de La Palma, la Vía de Ronda en La Laguna, el dique de Garachico, el Rincón de La Orotava...

Siempre se habla de los que se meten en lo que nadie les manda, provenientes de otros lugares de la isla, como si no fuésemos todos habitantes del mismo territorio. Según esa forma de pensar, un vecino de Santa Catalina (Ayuntamiento de La Guancha), que sólo vive a tres kilómetros del vertedero, debería tener menos interés por el mismo que uno de Las Rosas, perteneciente a San Juan, pero a unos doce kilómetros del Barranco de Poncio.

En realidad, ni al ayuntamiento de San Juan de la Rambla ni al Cabildo de Tenerife le importa nada que los firmantes sean de allí o de Arona, lo que hacen es defender cada uno sus propios intereses. San Juan de la Rambla podrá especular con 15000 metros cuadrados urbanos más y construir unos chalets adosados horribles como los que ya se hicieron hace un par de años, y el Cabildo resolverá durante cuatro o cinco años más el problema de los escombros, hasta dar con alguien más que esté dispuesto a ceder parte de su patrimonio natural a cambio de tres duros. Igual sucede con el PIRS en Arico, que recibe cada vez más 'ayudas' a cambio, pero ve crecer diariamente en cientos de metros su vertedero.

Dicen del ayuntamiento de San Juan de la Rambla que el vertedero de escombros es la única fórmula para expandir y desarrollar la zona, ya que ésta se encuentra estrangulada entre el mar y la cordillera. Entonces, cuando el Cabildo construya la autopista del Norte hasta Icod y al pasar por San Juan lo estrangule todavía más de lo que ya está, supongo que será necesario rellenar toda la costa de basura entre la Punta Gorda y el Bajío (por ejemplo), llevándose por delante a los roques y al Charco de la Laja. Dicen también que la zona no tiene valor paisajístico. Debe ser por eso que pretenden 'arreglarla' llenándola de piedras y restos de obras, elementos de gran belleza y atractivo turístico. Para colmo, esos restos provendrán de lugares donde sobra el dinero precisamente gracias al turismo, como no sucede en San Juan. Al mismo tiempo, en Güímar, por poner el caso extremo, existen canteras de extracción de áridos gigantescas, que quedarían muy bien si se rellenasen tal y como lo estaban antes de abrirlas, y que tienen más volumen que el Barranco de Poncio.

Pero lo más lamentable es que, como de costumbre, sobre todos los argumentos más o menos discutibles, aparece la política. Se critican unos a otros por lo que no han hecho en el pasado o no harán en el futuro, y prefieren cargarse un paisaje que puede servir de ejemplo para cualquier otro tipo de recuperación antes que reconocer su error, no ya político sino de sentido común.

Esperemos que, si algún día tenemos la desgracia de ver el Barranco de Poncio entullado, los responsables sientan el remordimiento de conciencia de haber destruido un pueblo tan interesante como es San Juan de la Rambla.

Firmado:El Montañero.

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