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ATAN
Arico, llega la freidora Ya lo habían avisado, el Sr. Alcalde ya lo prometió en la campaña electoral, asegurando que en la presente legislatura conseguiría una incineradora de residuos para el vertedero, centro de tratamiento o complejo medioambiental o como quieran denominar a esa cosa que funciona en Arico. Algunos lo llevamos diciendo hace algún tiempo, la historia de la gestión de residuos en Tenerife, desde el montículo del Lazareto -donde se han enterrado centenares de millones de pesetas con palmetumes y con historias para no dormir-, pasando por el atentado que supuso Montaña del Aire -donde no sólo se atentó contra el medio ambiente, sino que algún día se sabrá las consecuencias de este vertedero para la calidad de las aguas que bebemos muchos tinerfeños-, hasta llegar al famoso PIRS. El PIRS, con buenos planteamientos sobre el papel, que se han convertido en un caos medioambiental, no consistía en hacer una montaña de basura sin control alguno, que es en lo que se ha convertido. El vertido debía ir acompañado de una política de reducción y de reciclaje donde se implicase a la población. Pues bien, leche de cacharro, era más fácil apisonar la basura un poco y echarle un poco de jable arriba y así poder dedicar los dineros públicos a los auditorios y a otras cositas, más interesantes sin duda, que no al incordio ese que supone el cuidado del medio ambiente. Mientras los vecinos sellaban las ventanas para poder dormir por la noche. A los vecinos de Arico los engañaron una vez en 1984. Los volvieron a engañar con la ampliación hace dos o tres años prometiéndoles todo tipo de industrias de reciclaje. Pero les parecía poco. Ahora, ante el fracaso estrepitoso de un modelo de gestión les pretenden vender nada más y menos que una incineradora con varios barrios en los alrededores y muchas explotaciones agrícolas y ganaderas en la dirección del viento, en las que además de animales de los que nos comemos la carne o la leche, existen personas. Sí, sí, esos individuos con dos piernas, por lo general, y que tienen derecho a criar a sus hijos con salud por lo menos hasta que Dios quiera, no hasta que el cabildo quiera, supongo. Plantear una incineradora en estos momentos, cuando ya hay compromisos de muchos países para eliminar las existentes antes del 2020, no es más que la expresión de un fracaso y de una renuncia expresa a encaminarse hacia un modelo sostenible de gestión de residuos. El cabildo pasa del tema, existe una consejería de medio ambiente que ni chista, preocupada por plantar pinos cuando, afortunadamente, nos encontramos en mejor momento de nuestros bosques probablemente desde la conquista, no precisamente gracias a ellos sino a la llegada del gas butano. A Don Eladio, el alcalde, le gusta la movida esta de la incineradora, le va la marcha. Aunque ya Greenpeace les ha venido a explicar algunas cosillas, por si no las sabían. Entre la mucha información que circula por ahí, le recomiendo al Sr. Alcalde que se lea uno que lleva por título "Incineración y salud humana, estado del conocimiento del impacto de los incineradores de residuos sobre la salud humana" de una universidad inglesa, que puede encontrar en: http://www.greenpeace.org.ar/media/documentos/30.pdf. Si lo tiene a bien, Don Eladio, se lo lee y después nos dice si cree que sus vecinos se merecen esto. Mientras usted esté dispuesto a tragarse sin rechistar cualquier planteamiento del Cabildo, sin duda nadie se va a molestar en encaminar a esta isla hacia un modelo de gestión de residuos sostenible. La solución más fácil, gracias a usted, es: Arico.
Firmado:Juan Jesus González Afonso |
1/9/2002
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