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11/10/99
El secretario general de los socialistas canarios, Juan Carlos Alemán, "instaba al gobierno regional a concretar y a explicar como se va a llevar a cabo el pacto por el desarrollo sostenible presentado por el presidente del Gobierno Canario como una propuesta que haría posible compatibilizar el desarrollo del Archipiélago con la salvaguardia del medio ambiente". El nuevo consejero de Política Territorial, Tomás Van de Walle le contestaba el que el desarrollo sostenible en Canarias tiene como punto de partida la Ley de Ordenación del Territorio y que "habrá nuevas políticas que irán dando cuerpo a este proyecto ya que este no se va a desarrollar con una firma, sino con hechos concretos". Y todos tan contento por lo mucho que se preocupan por el medio ambiente y por el desarrollo sostenible. No solo hacen discursos, algunos hasta suben caminando al Teide o se sacan fotos en medio de una repoblación, pero a la hora de la verdad sólo les interesa mantenerse en el poder y repartirse las prebendas. Precisamente, los hechos ponen las cosas en su sitio y desmienten continuamente a estos profesionales de este tipo de política. La realidad es que el crecimiento económico de la Islas se sustenta en más turistas, más urbanizaciones, más coches y más carreteras, que no son, precisamente, las mejores bases para apoyar el tan cacareado desarrollo sostenido. Un ejemplo diáfano de la hipocresía de los partidos políticos es el caso de la embotelladora que se está construyendo en Taguluche, barrio del municipio de Valle Gran Rey en la isla de la Gomera. Coalición canaria, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español coinciden en destruir un paisaje agrícola tradicional obligando a sus habitantes a cambiar de forma de vida. Estos partidos también están de acuerdo en la necesidad de alterar irreversiblemente los ecosistemas del espacio natural protegido del Lomo del Carretón ni les importa que esto signifique secar el palmeral. Los integrantes del gobierno canario no se sonrojan lo más mínimo cuando, al mismo tiempo que condenan a muerte a las palmeras de Taguluche, aprueban su inclusión en la red Natura 2000 promovida por la U. E. No se les cae la cara de vergüenza porque lo único que tienen es cara. El alcalde de Valle Gran Rey, Esteban Bethencourt, hace tiempo que decidió hacer una planta embotelladora en Taguluche, para ello no ha vacilado en actuar como dueño y señor del municipio. Según se lee en el informe del ingeniero de la Consejería de Obras Públicas y fechado en noviembre de 1995, el alcalde había solicitado abrir dos pozos en Taguluche, los servicios técnicos de la Consejería de Obras Públicas le contestaron que, de acuerdo con el Plan Hidrológico de La Isla, "el caudal que se podría obtener era nulo o de escasa rentabilidad", por lo que se dictaminaba que esos sondeos eran innecesarios. "No obstante, el ayuntamiento de Valle Gran Rey contrató una máquina de perforación y realizó dos sondeos de gran diámetro dentro de casco urbano de Taguluche". Es evidente que en Valle Gran Rey los deseos del alcalde son leyes: en su municipio sobran la Dirección General de Aguas y el Consejo Insular de Aguas de La Gomera, él decide donde se hacen los sondeos y él es quién contrata la maquinaria ¡Viva el estado de derecho! Convencido de saber más que los técnicos, el alcalde, como en el cuento de la lechera, quiso disponer del agua antes de sacarla del pozo y planteó las siguientes medidas: "a) Colocación de una bomba y tubería de impulsión desde el sondeo hasta la red de distribución de Taguluche. b) Planificación del abastecimiento urbano de Arure y Las Hayas a partir del sondeo de Taguluche, en base a un caudal de explotación estimado por el ayuntamiento de 30l./seg. c) Inicio de los trámites pertinentes para emplazar una planta embotelladora que se nutriría del agua del sondeo de Taguluche." "La Dirección General de Aguas, conocedora de estas actuaciones de manera indirecta, mantenía dudas sobre el caudal que aportaba este sondeo: tanto en la cantidad como en la calidad." Los estudios efectuados indican que el sondeo está próximo a varios pozos negros y que su caudal explotable es inferior a litro y medio por segundo. El agua incumple los requisitos exigidos por las normas de la Organización Mundial de la Salud y su uso agrícola afectaría muy negativamente a los terrenos de cultivo. Pero el alcalde no se amilana, si el agua del pozo no sirve, se embotella la de los nacientes y, a cambio, el ayuntamiento dará el agua inservible a los propietarios de los nacientes. La mayoría se han negado a ser expoliados y resisten las presiones del alcalde. Ellos saben, antes de que los dijera el Plan Hidrológico de La Gomera, que el agua de los nacientes no es suficiente para las necesidades de Taguluche, que el balance hídrico de esta zona es deficitario y que quitarles el agua es secar el paisaje y destruir sus vidas. No tienen el agua -si el estado de derecho funciona, no la tendrán- y ya están construyendo el edificio de la embotelladora. Todo un ejemplo de falta de ética, de hipocresía y, lo que es más grave, de incumplimiento de las normas y de las leyes con el objetivo de favorecer a unos pocos. Así es como entienden estos partidos el desarrollo sostenible, así es como respetan nuestras tradiciones, así es realmente como quieren conservar nuestros paisajes. Eustaquio Villalba MorenoPortavoz de ATAN |